En mi casa mando ¿yo?
Cierto día un amigo, cuando le comenté que lo consideraba un hombre sin prejuicios, hizo notar mi error al valorarlo de esa forma, pues me confesó se sentía un tanto ninguneado y socavado en su función de cabeza de familia al enfrentar tareas hogareñas.
Autor: María Elena Balán Sainz
