La Habana, 3 abr (ACN) Sobre los efectos que provoca el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos a Cuba profundizó Yadirys Echenique Paz., embajadora cubana en Granada, en un artículo publicado recientemente en el medio The New Today Newspaper Grenada, de ese país caribeño.
Según informó en sus redes sociales la misión diplomática cubana, la representante denunció los efectos de la política de cerco aplicada por la administración norteamericana contra su pueblo, expuso las consecuencias de esta política hostil en la vida cotidiana de sus habitantes y llamó a la comunidad internacional a no permanecer indiferente ante esta injusticia.
En sus declaraciones, la embajadora recordó que el bloqueo no es solo un asunto bilateral, sino también una violación del Derecho Internacional, de los principios de libre comercio y de normales relaciones entre los Estados, contempladas todas estas como violaciones de los estatutos de la Carta de las Naciones Unidas.
La diplomática citó las palabras de Lester D. Mallory, subsecretario de Estado norteamericano, que en 1960 reconoció abiertamente que el objetivo de Washington a través de esta política es “provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno cubano”.
La representante cubana subrayó que esa estrategia, concebida en plena Guerra Fría, se mantiene y ha sido perfeccionada con nuevas medidas.
Señaló además que el propósito inicial continúa siendo asfixiar económicamente al país mientras se construye una narrativa que responsabiliza al Gobierno cubano de las carencias que el propio bloqueo genera.
Al referirse a las nuevas especificidades del entramado político–jurídico detrás del bloqueo, Echenique Paz explicó que la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump el 29 de enero de 2026 amenaza con imponer aranceles punitivos a los países que intenten suministrar petróleo a Cuba, estableciendo un cerco energético total diseñado para rendir a toda una población mediante el hambre y las necesidades.
Esta medida afecta directamente el transporte de alimentos, el funcionamiento de hospitales y escuelas, y obliga a las familias a soportar largas horas sin electricidad, agregó.
Con su escrito, la representante también reiteró que Cuba no representa amenaza alguna para la seguridad de Estados Unidos y que es una nación de paz que defiende el multilateralismo y la cooperación entre los pueblos.
“Nuestro llamado es sencillo: que Cuba viva en paz”, concluyó la diplomática.
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