Historias de padres e hijos en el deporte cubano (+Fotos)

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ACN - Cuba
Osvaldo Rojas Garay | Fotos: Tomadas de Internet y Alex Castro
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21 Junio 2026

   De interesantes historias de padres e hijos está repleto el deporte cubano como la protagonizada por los espirituanos Lourdes Gourriel Delgado y Yulieski Gourriel Castillo, quienes llegaron a proclamarse campeones olímpicos, el primero en Barcelona, 1992; y el segundo en Atenas, 2004.

   Ellos comparten con los capitalinos Iván Correa Ruiz y Lisbán Correa Sánchez la dicha de haber disparado más de 100 jonrones en sus respectivas carreras, aunque Lourdes y Yulieski doblaron la cifra y consiguieron más de 200 bambinazos cada uno.

   Sin embargo, los Correa constituyen el único binomio de padre e hijo que han logrado liderar el casillero de cuadrangulares en una temporada, pues Papá Iván, con el uniforme azul del equipo Industriales, terminó al frente de los productores de películas de cuatro esquinas en el certamen de 1999-2000, con 10 batazos de vuelta completa.

   Mientras su hijo fue el que más pelotas botó en la Sexagésima Serie Nacional de Béisbol, al sacar 28 veces la esférica del parque, cifra que le permitió romper el récord para los Leones de la capital, que poseía Alexander Malleta, quien jonroneó en 27 oportunidades en la llamada Serie de Oro de 2010-2011.

   Otro dueto de apellido Correa, ambos llamados Emilio, trataron de emular la proeza de los Gourriell, en cuanto a lo de subir a lo más alto del podio en citas estivales se refiere, el fallecido Emilio Correa Vaillant conquistó el metal áureo en Munich, 1972, en los 67 kilogramos.

   Su retoño Emilio Correa Bayeaux se quedó a un paso de ocupar el sitio más importante del estrado de premiación en Beijing, 2008, al colgarse la presea de plata, luego de salir derrotado en la discusión de la medalla dorada de los 75 kilos, ante el británico James Degale en polémica decisión.

   No obstante, forman el único dúo de padre e hijo boxeadores de nuestro archipiélago que disputaron el cetro en la principal confrontación multideportiva del planeta.

   Capítulo singular en esta historia escribieron el desaparecido púgil Pedro Orlando Reyes y su hijo Rudy Reyes Erice, quienes se proclamaron campeones mundiales en deportes diferentes.

   El «Zurdo de Párraga» --como le decían a Pedro Orlando-- se coronó en los 51 kilogramos en la justa del orbe escenificada en Reno, 1986, y Rudy lo imitó, pero en el béisbol, al integrar la selección cubana que conquistó su último cetro mundial, en la lid organizada por Países Bajos en el 2005, en la cual compiló 316 de average.

   Varios son los mentores que han dirigido a sus hijos en nuestros torneos beisboleros, pero solo dos han compartido la alegría de disfrutar juntos la conquista del trono.

   El primero fue el pinareño Alfonso Urquiola Crespo, quien tuvo en sus filas a Bárbaro Alfonso Urquiola Espinosa, cuando los vueltabajeros ganaron la serie de 2013-2014.

   Cinco años más tarde, al obtener los Leñadores de Las Tunas el gallardete en la Serie 58, el mánager Pablo Alberto Civil Espinosa disfrutó ese emotivo momento con su retoño Alberto Pablo Civil Hidalgo, uno de los lanzadores del equipo.

   Si de festejar juntos se trata, en los XIV Juegos Olímpicos celebrados en Londres 1948, la delegación cubana se agenció solamente una medalla (plata) en las competencias de velas.

   Lo interesante es que la embarcación Kurush III, que reportó esa única presea en los mencionados Juegos londinenses fue tripulada por Carlos de Cárdenas Cumel (capitán) y Carlos Cárdenas Pla (timonel), para protagonizar un hecho insólito en la historia de nuestro deporte olímpico, que padre e hijo compartieran juntos una medalla en una misma embarcación, en la modalidad de Star Class.

   Casi seguro, el estelar Eliecer Montes de Oca Fleites quiso desde pequeño parecerse a su padre. Nació el 28 de marzo de 1971, dí­a en que su papá Aniceto Montes de Oca Rodrí­guez disfrutó el tí­tulo alcanzado por el equipo de Azucareros en la X Serie Nacional.

   Este último fue uno de los integrantes del staff de pitcheo dirigido por el difunto Pedrito Pérez Delgado en las tres campañas en que ese conjunto impuso en los torneos beisboleros de casa: 1968-1969, 1971 y 1972.

   Eliecer también serpentinero acumuló igualmente tres cetros nacionales como su progenitor, al lucir el uniforme del poderoso plantel de Villa Clara, que se impuso en las contiendas de 1992-1993, 1993-1994 y 1994-1995.

   Papá Aniceto propinó 22 lechadas a su paso por las series nacionales, la misma cantidad de blanqueadas que se apuntó Eliecer en su brillante trayectoria por la pelota nacional.

   Eso sí­, el hijo superó al padre en la cantidad de victorias en los certámenes cubanos de pelota con 136 salidas exitosas por 71. Aniceto, además de integrar la selección que se proclamó campeona olímpica en Atlanta, 1996. 

UN ASALTO CONTRA… EL PADRE

   Cuentan que, cuando el excepcional esgrimista Ramón Fonst Segundo decidió participar en los II Juegos Olímpicos de París 1900, el padre consideró que todavía era muy joven para asumir un compromiso tan exigente y esto podía afectarlo.

   Papá Filiberto le impuso un reto: derrotar a todos los maestros de armas cubanos, quienes casualmente competían ese día. Y como era de esperar Ramón los doblegó, pero entonces surgió un imprevisto: «Ahora tienes que ganarme a mí», le dijo Filiberto.

   Estuvieron combatiendo durante 55 minutos y el jovencito decidió a su favor en un ataque en riposta. Después Ramón Fonst regresaría de la Ciudad Luz convertido en el primer campeón olímpico cubano, al imponerse en la modalidad de espada.


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