Cuando el arrojo no pudo ser destruido en tierra
Aún parecen escucharse los ecos de bomba y metralla que ensombrecieron el amanecer del 15 de abril de 1961, cuando la apacible serenidad del cielo cubano al romper el alba se quebró de súbito por aves de acero y muerte, que irrumpieron desde el norte en preludio de la acción militar con la cual se pretendía destruir la Revolución.
Autor: Orlando Ruiz Ruiz
