Nelson Ríos y la agroecología, un bien real que multiplica alimentos

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ACN - Cuba
Oscar Alfonso Sosa | Fotos del autor
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16 Mayo 2026

Yaguajay, Sancti Spíritus, 16 may (ACN) Si no creamos una alianza real y palpitante con el suelo y los recursos que la naturaleza pone a disposición del hombre, la agroecología nunca será una realidad vital multiplicada y la soberanía alimentaria, a partir de la sostenibilidad de la producción agropecuaria en el complejo escenario actual, constituirá un propósito distante de materializar.

   La sentencia del campesino Nelson Ríos Companioni llega desde su finca La Espinita, a unos 300 metros del litoral costero de la comunidad de Júcaro, en la zona de amortización del Parque Nacional Caguanes, en esta localidad de la provincia de Sancti Spíritus, y lleva implícita las mejores maneras de hacer parir la tierra con la sabiduría heredada y el apego a la ciencia.

   Este escenario agropecuario, que ronda hoy las 30 hectáreas, era un saladero en 2017 cuando lo asumí, reveló a la Agencia Cubana de Noticias, solo se daban pastos inservibles, el suelo estaba agrietado, las partículas de sal se veían en la superficie y revertir esa situación era prioridad para producir.

   Limpiar el cauce del río Guainabo, "tupido a más no poder", para facilitar las corrientes hacia el mar y evitar que este penetrara río arriba y salinizara más la geografía llevó tiempo, inteligencia y "abrazar" sugerencias de otros guajiros más experimentados, acotó.

   Refirió cómo comenzaron a usar el estiércol del ganado para abonar las áreas donde aparecieron el melón, el maíz, la calabaza, el boniato, el sorgo, el maní, el ajonjolí y, a la par, multiplicaron los frutales aprovechando los espacios, intercalando cultivos y con un laboreo mínimo del suelo, al que beneficiaron también con los residuos de cosecha.

   En los potreros, explicó, los buenos pastos ocuparon espacios paulatinamente, las grietas del suelo desaparecieron, y en los linderos plantamos cercas vivas, con especies propias del ecosistema, y ahora mostramos con orgullo el ébano carbonero, el sabicú, la bacona, la palma jata, el flamboyán azul, tamarindo, naranja agria.

   También La Espinita es capaz de reproducir la yana, el patabán, el mangle negro y el rojo y, en medio de todo ese ajetreo agroecológico, se presta especial atención al encargo principal: la producción de leche y carne.

   La sabiduría guajira se mezcló con la ciencia, pues especialistas del Parque Nacional Caguanes interactúan sistemáticamente en este sitio convertido en una suerte de laboratorio; mientras, el empeño de la familia y el acompañamiento de centros científicos y ambientales, posibilitan tener aquí más de 130 especies de la flora, 12 de ellas autóctonas amenazadas, en peligro o riesgo de extinción de la zona.

   Desde un inicio, todos en el hogar comprendieron la necesidad de cambiar la situación de La Espinita y ponen cada día su empeño para mejorar la salud de la tierra y el entorno, tal como lo expuso Niurka Montesinos, la esposa de Nelson, al tiempo que habla del área de lumbricultura, una de las últimas novedades del lugar que ya favorece a las plantaciones.

   Por ese espíritu de preservar el ecosistema, la finca ha recibido el apoyo de proyectos como el de Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local, el de un Enfoque paisajístico para conectar ecosistemas montañosos amenazados (Conectando Paisajes), el de Innovación Agropecuaria Local y el Programa de Apoyo al Fortalecimiento de Cadenas Agroalimentarias, entre otros.

   Llegaron por los resultados palpables y les han posibilitado consolidarse, crecerse y convertirse en un espacio donde se demuestra que elevar la resiliencia ambiental y la sostenibilidad alimentaria son posibles, aseveró Yitsy Suárez Valdés, directora de Investigaciones de Ecosistemas Montañosos del Centro de Servicios Ambientales de Sancti Spíritus.


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