El Comandante Raúl Castro Ruz estuvo al mando del II Frente Oriental Frank País, fundado el 11 de marzo de 1958, en la zona norte de la otrora provincia de Oriente, con lo cual el Ejército Rebelde expandió sus operaciones.
Cinco días antes, el Comandante Juan Almeida corrió a cargo de la creación del III Frente Oriental Mario Muñoz, en las cercanías de Santiago de Cuba, y de esa forma se pasó de la etapa de los combates victoriosos de 1957 del I Frente José Martí, dirigido por el Comandante en Jefe Fidel Castro, a desarrollar acciones en otros puntos de la geografía oriental.
En entrevista después del triunfo revolucionario, recordó Raúl que se reunió con Fidel en diciembre de 1957 en el balcón de La Habanita, donde le explicó que tan pronto se consolidara el Ejército Rebelde en la serranía iba a crear otras columnas para dirigirlas a distintos lugares del país y mencionó la Sierra Cristal y el este de la Sierra Maestra, en las cercanías de Santiago de Cuba, pero lo que más le sorprendió fue que tenía el propósito de mandar a otras a la región central, e incluso a Pinar del Río.
“Fidel estaba convencido –como así fue— de que el I Frente sería la fragua en la que se forjarían los cuadros y los combatientes que progresivamente se irían desprendiendo de la columna madre, como la calificara el Che, para llevar la guerra a otros territorios, multiplicar el Ejército Rebelde para obligar al enemigo a dividirse y hacerlo más débil y vulnerable.
La Columna 4, creada a mediados de 1957, bajo el mando de Ernesto Che Guevara, fue el primer desprendimiento. Después al querido compañero Almeida y a mí nos correspondió el honor de ser seleccionados por Fidel para mandar las dos nuevas columnas”, rememoró Raúl.
El 27 de febrero de 1958, Raúl Castro y Juan Almeida resultaron ascendidos a Comandantes y juntos salieron con sus respectivas columnas de Pata de la Mesa, donde Fidel los despidió.
Con su estrategia, el Comandante en Jefe buscaba además del control militar de esas zonas, unificar a los combatientes del Movimiento 26 de Julio que se encontraban alzados, y que las nuevas unidades guerrilleras sirvieran de factor aglutinador con otras organizaciones.
A Raúl, con su columna de 67 hombres, le correspondería operar en el territorio montañoso del norte de Oriente, que llegó a extenderse por unos 12 mil kilómetros cuadrados en las zonas rurales de los municipios de Mayarí, Sagua de Tánamo, Baracoa, Yateras, Guantánamo, Alto Songo y San Luis y al final también incluyó a Banes y Antilla.
Había en el territorio unos 18 centrales azucareros y plantaciones de caña, café, cacao y otros cultivos y grandes reservas minerales, que pertenecían en su mayoría a intereses yanquis, principalmente a la United Fruit.
La población tenía profundas tradiciones de lucha que partían desde la rebelión del cacique Hatuey, pasando por la insurrección campesina contra el desalojo durante la década de 1930 en el Realengo 18 y también las ideas de Fidel habían calado desde fechas tempranas.
Esos factores determinaron en gran medida el apoyo popular a la organización del II Frente por medio de la Orden Militar No. 49, que establecía su estructura militar y administrativa en siete departamentos de guerra y que llegaron a integrar seis columnas y una incipiente Fuerza Aérea Rebelde, de inteligencia y departamentos de Sanidad y Educación que en poco tiempo permitieron organizar unas incipientes redes hospitalarias y de escuelas.
Además, se desarrollaron el Congreso Campesino y el Congreso Obrero en Armas, que influyeron en el decidido apoyo del pueblo durante la Ofensiva Final del Ejército Rebelde a finales de 1958, y durante los nueve meses que duró la campaña se mantuvo el II Frente como territorio libre de Cuba.
Inclusive durante la ofensiva de verano de la dictadura, iniciada en junio de 1958, que representó en general para el Ejército Rebelde una situación muy comprometida, Fidel ordenó al Comandante Raúl Castro defender el territorio, aunque el enemigo daría el golpe principal en la dirección del I Frente.
Aquello fue una prueba de fuego, pues estaba recién organizado y con gran escasez de parque agravado por los combates en apoyo a la malograda huelga del 9 de abril, en su intento de promover una insurrección nacional de todas las fuerzas del llano y la montaña.
En el rechazo de la ofensiva enemiga los combatientes sostuvieron fuertes enfrentamientos como el de La Lima, que se libró en medio de torrenciales aguaceros y duró tres días, durante los cuales los rebeldes presentaron gran resistencia.
A partir de la segunda quincena de junio, el ejército batistiano se retiró derrotado y a partir de ese momento --amén de ampliarse el territorio del II Frente y crecer en hombres y algunas armas-- fue posible convertir las cinco compañías rebeldes originales en igual número de columnas.
Desde entonces y hasta el final de la guerra mantuvieron la iniciativa y durante la ofensiva final rindieron los enclaves enemigos ubicados en la zona comprendida entre Cueto, Mayarí, San Luis y Guantánamo y concluyeron con la toma de Santiago de Cuba.
El II Frente Oriental Frank País, dirigido por el Comandante Raúl Castro, además de contribuir a la derrota militar de la dictadura, también desempeñó un papel de cardinal importancia en la concepción estratégica de Fidel, que concibió desde la etapa insurreccional a las zonas liberadas como vanguardia y vaticinio de las transformaciones sociales y políticas incluidas en el Programa del Moncada.
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