Día triste en la guerrilla del Che en Bolivia

Compartir

ACN - Cuba
María de las Nieves Gala León | Foto: Cortesía del Centro Che Guevara
62
29 Agosto 2025

   El 31 de agosto de 1967 se convirtió en un día muy triste para la tropa liderada por Ernesto Che Guevara en Bolivia: la columna de la retaguardia guerrillera era aniquilada en el cruce entre los ríos Camirí y Grande, conocido como Vado del Yeso.

   Habían sido víctimas de la delación del campesino Honorato Rojas, con quien habían mantenido contacto. Eso posibilitó que la división asentada en Santa Cruz, los esperara en el cruce de la tropa por el vado, para ametrallarlos sin compasión.

   La maldad de Honorato no pasó inadvertida para el Che, quien lo había conocido meses antes, y en su Diario escribió, que era potencialmente peligroso.

   Valiosos compañeros perdieron ahí su vida: el Comandante cubano Juan Vitalio Acuña (Joaquín), segundo al mando del Che; el teniente Israel Reyes Zayas (Braulio) y Gustavo Machín Hoed de Beche (Alejandro).

   En el grupo estaban también Haydée Tamara Bunke Bider, quien pasaría a la historia como Tania la Guerrillera, única mujer miembro de la guerrilla; el peruano José Restituto Cabrera Flores (El Negro) y los bolivianos Apolinar Aquino Quispe (Polo), Walter Arencibia Ayala (Walter) y Moisés Guevara Rodríguez (Guevara o Moisés).  Freddy Maymura Hurtado (Médico o Ernesto) fue apresado vivo y días después asesinado.

   Fue el 2 de septiembre de 1967, que el Guerrillero Heroico escribió en su Diario: "La radio trajo una noticia fea sobre el aniquilamiento de un grupo de hombres dirigido por un cubano llamado Joaquín en la zona de Camirí; sin embargo, la noticia la dio La Voz de las Américas y las emisoras locales no han dicho nada."

   Juan Vitalio Acuña, el hombre de la sonrisa bonachona, había nacido en la finca La Conchita, en Purial de Vicana, Sierra Maestra. Para todos era Vilo, el campesino alegre, que improvisaba décimas, y en los primeros meses de 1957 se incorporó a la guerrilla liderada por Fidel Castro porque estaba convencido de que solo una Revolución podía hacer posible los sueños de los humildes de Cuba.

   Por su valor llegó a alcanzar los grados de Comandante y al triunfar la Revolución cumplió importantes responsabilidades e integró el Comité Central del Partido.

   No fue casual que fuera escogido para integrar la guerrilla: su probada lealtad y valor lo hicieron merecedor de ser nombrado segundo jefe del destacamento, que se convertiría en Ejército Nacional de Liberación de Bolivia y jefe de la Retaguardia.

   Braulio (primer teniente Israel Reyes Zayas) fue el único que pudo causarles una baja a los militares al disparar su ametralladora. Se probó como combatiente en la Columna No. 6 comandada por Raúl Castro y pronto se volvió un destacado integrante del II Frente Oriental Frank País.

   Luego de 1959, fue escolta del Comandante Manuel Piñeiro y también del Comandante Raúl Castro Ruz. Combatió junto al Che en el Congo y en la guerrilla del Che fue designado como segundo jefe de la Retaguardia. Se caracterizó por su compañerismo, facilidad de orientarse y capacidad para guiar a sus compañeros.

   La argentino-alemana Tamara Bunke Bider (Tania), la única mujer integrante de la guerrilla, tuvo en 1960 su primer contacto con el Che, en la República Democrática Alemana, cuando le sirvió de intérprete durante una visita que este realizó a ese país.

   Ya en 1961, ella viaja a Cuba para enamorarse completamente del proceso revolucionario cubano, y ponerse en función de varias tareas. La mayor emoción la recibiría cuando en 1964 fue convocada por el Che para recibir la misión que la llevaría a radicarse en Bolivia, adonde llegó como la supuesta etnóloga Laura Gutiérrez Bauer.

   Gustavo Machín Hoed De Beche también tenía una hermosa hoja de servicios. Había combatido a la dictadura de Fulgencio Batista y al triunfo de la Revolución, desempeñó diversas responsabilidades. Convencido del arriesgado paso que daba cuando se unió al destacamento que permanecería en Bolivia, le escribió una carta a sus dos hijos en la cual les decía: “Véanme en la Revolución. Quieran a su madre y a Fidel y me estarán queriendo a mí”.

   El 31 de agosto de 1967, la sangre de los bolivianos Apolinar Aquino Quispe (Polo), Walter Arencibia Ayala (Walter) y Moisés Guevara Rodríguez (Guevara o Moisés), así como al peruano José Restituto Cabrera Flores (El Negro) también teñiría la tierra de Bolivia, ellos apostaron su vida por lograr el sueño impulsado por el Che.