Una de las principales conquistas de la Revolución cubana, la educación de sus hijos, próximo al inicio del curso escolar 2025-2026, está bajo el fuego cruzado y directo de enemigos y odiadores, a la caza de todo obstáculo, limitaciones o dificultades que atenten contra la calidad del proceso docente-educativo.
Aun cuando en recorridos por los territorios los primeros en reconocerlos han sido las propias autoridades locales, de Educación (Mined) y demás organismos formadores y aseguradores, especialmente en las redes sociales algunos comentarios tienden a exacerbar, tergiversar y cuestionar todo el esfuerzo y voluntad del país en aras del éxito del nuevo período lectivo.
Éste no comenzará por igual con el 100 por ciento de las condiciones y recursos necesarios, dígase base material de estudio, personal docente imprescindible, los uniformes escolares de acuerdo con la demanda, ni tampoco con todas las instalaciones que lo requerían reparadas y pintadas; pero no ha habido brazos cruzados ni falta de iniciativas.
En octubre deben concluir las acciones constructivas pendientes y restaurar o completar el resto de las tareas programadas.
Son lógicas y justas las preocupaciones de muchos padres y de los propios estudiantes al respecto, dado el interés y deseo de que las clases y el resto de las actividades educativas se desarrollen sin contratiempos, cumplan los objetivos para cada tipo de enseñanza y despierten motivaciones mayores en materia de conocimiento y superación.
En realidad la educación cubana, como el resto de los sectores y la sociedad, ha estado bajo los efectos de las crisis económica, financiera y energética, con las interrupciones eléctricas y su impacto en la producción y los servicios.
Podría ser ello una justificación; sin embargo, mientras nuestros niños, adolescentes y jóvenes pese a no pocos contratiempos disfrutaban de sus merecidas vacaciones, otros compatriotas y colectivos laborales procuraban arreglar escuelas, laboratorios y el mobiliario escolar, asegurar la mayor cantidad de uniformes para preescolar y otros grados, y la merienda y alimentación previstas.
El completamiento de los claustros de profesores y de las plantillas de maestros, ha estado también entre las preocupaciones -y ocupaciones- de los directivos del ramo a todos los niveles, con vistas a lo cual se han buscado soluciones o alternativas localmente.
Pero si el primero de septiembre muchas escuelas lucirán bellas y engalanadas, con sus aulas en lo fundamental listas para acoger a más de un millón y medio de estudiantes, también se debe a la dedicación y apoyo de las familias y de la comunidad donde están enclavados esos planteles.
En sus periplos por el país, Naima Ariatne Trujillo Barreto, titular del Mined, ha destacado el rol significativo de los padres y el hogar para lograr una educación coherente, sustentando la unidad entre todos los factores, para hacer frente a los obstaculos que puedan presentarse en el trascurso del curso.
El lunes próximo volverá a escucharse la algarabía que genera toda fiesta, como suelen ser en Cuba los actos de inicio de curso y los matutinos, en los que no faltarán los reconocimientos a quienes hicieron posible que la Educación siga siendo una conquista de la Revolución, una prioridad.
Todo ello pese a dificultades objetivas y subjetivas, y a campañas difamatorias de enemigos y odiadores.
El período lectivo 2025-2026 estará dedicado al centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro; entonces, asegurar su calidad será el mejor homenaje a quien tanto hizo desde el Programa del Moncada porque tengamos un pueblo bien instruido, y que a su vez ayuda a la formación de futuros profesionales de otras naciones del mundo.