Santa Clara, 7 feb (ACN) Después de aproximadamente un siglo y medio, cuando el empeño de los tabacaleros financió con decoro la causa de la independencia cubana promovida por José Martí, hoy los campos de Villa Clara vuelven a ser semillero de patriotismo; esta vez, el fruto no es el oro para la manigua, sino la luz para el pueblo gracias a 48 modernas estaciones fotovoltaicas, donadas por vegueros de la provincia.
Con este gesto, se proponen surcar, con un rayo de aspiración al mantenimiento de la soberanía nacional, el oscuro panorama impuesto a la nación por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense que no distingue entre miembros del gobierno o líderes políticos, y niños, mujeres, ancianos y pueblo en general que sufre el déficit de combustible y energía eléctrica.
En declaraciones a la ACN, Arley López Sosa, subdirector de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco La Estrella de Villa Clara, ratificó el espíritu solidario que define al sector.
La continua disposición de nuestros labriegos, una vez más patente, se traduce no solo en esta donación energética, sino en el apoyo permanente a la población con alimentos e insumos de primera necesidad, especialmente en estos tiempos de máxima tensión provocada por las agresiones externas, afirmó.

Esta acción, impulsada por el llamado del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez a jamás rendirse, va más allá de una respuesta coyuntural; resulta la evidencia tangible de un compromiso ancestral, donde el productor siente al pueblo como una extensión de su propia familia y asume la responsabilidad de protegerlo, incluso cuando desde el norte se intenta asfixiar a la nación con medidas genocidas como las impulsadas por la administración de Donald Trump.
En encuentro efectuado este viernes con representantes de la vega de la región, Susely Morfa González, primera secretaria del Partido en Villa Clara, destacó el impacto concreto de este gesto de patriotismo que beneficiará centros de asistencia médica y otras instituciones de alta sensibilidad como los hogares maternos y de ancianos.
Por su parte, Milaxy Yanet Sánchez Armas, gobernadora de la provincia, añadió que esta iniciativa ha convocado a otros actores económicos del sector no estatal (mipymes, proyectos de desarrollo local y trabajadores por cuenta propia), quienes voluntariamente ya confirmaron su incorporación a este esfuerzo colectivo.
La magnitud de la donación adquiere su verdadera dimensión al considerar los costos del mercado actual; cada estación fotovoltaica básica con capacidad para alimentar servicios esenciales tiene un valor estimado que ronda entre ocho y 15 millones de pesos cubanos, dependiendo de su potencia y componentes.
Esto significa, dijo, que la contribución total de los tabacaleros representa una inversión social que supera holgadamente los 300 millones de pesos, un capital destinado fundamentalmente a blindar la vitalidad de la salud pública ante los apagones.
El compromiso no es aislado, ni inédito, sino solo el capítulo más reciente de una larga historia del apoyo del sector al desarrollo de la sociedad cubana; hace apenas unos meses, productores como Noel Rolando Benítez Fernández (de la finca La Veguita en Tahón, municipio de Remedios) y Linner Marrero Turiño (de La Puntilla en Falcón, Placetas), participaron en la movilización para la reparación integral del Hospital Pediátrico Provincial José Luis Miranda, ubicado en la ciudad de Santa Clara.
Ese esfuerzo, que incluyó impermeabilización, climatización y renovación total de salas, representó una inversión directa de más de 10 millones de pesos a la que con gusto y oportunamente contribuyeron los vegueros de la región.

La tradición filantrópica del tabaco villaclareño tiene raíces profundas que se entrelazan con la propia identidad nacional cubana; ya en 1895, al estallar la Guerra Necesaria organizada por José Martí, numerosos productores y hacendados de la región, inspirándose en el legado de respaldo a las conspiraciones independentistas desde décadas anteriores, colaboraron con fondos, provisiones y hasta alzando hombres para el Ejército Libertador.
Hoy, ante un bloqueo que busca someter por hambre y oscuridad, estos hombres y mujeres del campo escriben, con paneles solares y solidaridad, un nuevo manifiesto de resistencia y amor a la patria. ¡Viva Cuba libre!

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