Hasta donde sabemos, al menos en cuatro ocasiones dos bateadores coincidieron al alcanzar en igual día y año, el millar de jits en los campeonatos cubanos de béisbol.
Pero, lo que sí resulta un suceso inédito es el que protagonizaron el tunero Osmani Urrutia Ramírez (OTL) y el isleño Michel Enríquez Tamayo (OCC), el 21 de junio de 2005, durante un partido entre Orientales y Occidentales, correspondiente a la IV Súper Liga.
Ese par de estelares son los únicos que completaron los mil indiscutibles en sus respectivas carreras en un mismo desafío y no solo eso, para mayor coincidencia, llegaron a la importante cifra ¡con jonrones! en el mencionado encuentro celebrado en el estadio Manuel Fajardo, en Boyeros.
El del Súper 12 –como le decían a Michel-- constituyó uno de los seis batazos de la selección Occidentales que, a la postre se llevó el triunfo por nocao de 14 carreras a 4. Fue por el jardín central, a costa de un envío de Dimitri Camareno Pupo en el quinto capítulo, con las almohadillas vacías.
Un par de episodios más tarde, en el llamado inning de la suerte, Urrutia imitó a Michel, al sacar la pelota del parque por la banda derecha, con un corredor en la ruta, frente a un lanzamiento de Yuniesky Maya Mendiluza, quien, con posterioridad, estuvo en tres temporadas en las Grandes Ligas con los Nacionales de Washington.
Pero todo no quedó ahí, al finalizar el certamen en el que Occidentales se llevó el gallardete, el único hombre que ha liderado a los bateadores en cinco campañas sucesivas y el legendario pelotero de los Piratas de la Isla de la Juventud acumulaban en sus respectivos expedientes beisboleros ¡1006 inatrapables!
Urrutia en 16 temporadas promedió 366 con mil 463 imparables en tres mil 999 veces al bate y 131 batazos de vuelta completa, mientras Michel en 22 contiendas compiló 356, gracias a sus dos mil 26 incogibles en cinco mil 692 incursiones oficiales a la caja de bateo y despidió 163 veces a Lola, como diría el genio de la narración deportiva Bobby Salamanca.
Ambas estrellas de la pelota cubana ocupan el segundo y tercer puestos, respectivamente, en la tabla de los bateadores con mayor promedio ofensivo en los torneos nacionales, solo antecedidos por otra leyenda del deporte de las bolas y los strikes en el país, el pinareño Omar Linares Izquierdo quien, en 20 campañas, archivó un fabuloso 368.
Los demás duetos que completaron los mil metrallazos el mismo día, lo hicieron en diferentes partidos.
Son ellos, el ex jardinero central villaclareño Víctor Mesa Martínez a costa de Pinar del Río y otro defensor de esa posición, el difunto matancero Pablo Hernández Méndez ante Serranos, quienes arribaron a la codiciada cantidad de imparables el 15 de febrero de 1987.
Por cierto, además de coincidir en la custodia de la pradera central, esos dos peloteros acumulaban 10 series nacionales jugadas en el momento de alcanzar la marca y tuvieron que conectar una decena de incogibles en 23 veces al bate en lo que iba de aquella selectiva para incluirse en la lista que abrió Wilfredo Sánchez González, el Gamo de Jovellanos, el 16 de marzo de 1977.
Otro punto en común entre la Explosión Naranja y Pablo Hernández es que cuando participaron en el campeonato mundial juvenil de 1978, compilaron 362 de average con 21 jits en 58 incursiones oficiales a la caja de bateo.
En el caso del camarero de los Tigres de Ciego de Ávila, Mario Jorge Vega Rodríguez, y su colega de posición, el holguinero Juan Pacheco Massó, se hicieron milenarios en eso de conectar indiscutibles, el 16 de enero de 2005.
El primero contra los Vaqueros de La Habana y el segundo frente a los Piratas de la Isla de la Juventud.
Por su parte, el receptor granmense Luis Alberto Ferrales Jiménez y el intermedista de los Cachorros de Holguín, Yeison Pacheco Massó, llegaron a los mil cañonazos el 2 de marzo de 2016 ante los tiradores de los Leñadores de Las Tunas y los Tigres de Ciego de Ávila, respectivamente.
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