Fluye el Canímar constantemente para encontrarse con la bahía de Matanzas, y ahora que vuelve mayo, otra vez una punzante efeméride convoca a recordar que no solo una naturaleza cautivadora radica en las riberas del río; en una de sus orillas la historia inquieta y el valor inspira. Allí cayeron en combate los revolucionarios Antonio Guiteras y Carlos Aponte.
Lamentablemente continúa con puertas cerradas el Museo Memorial El Morrillo, Monumento Nacional, en espera de una muy necesaria y deseada restauración capital en una isla que ahora mismo no dispone de todo lo que necesita y quiere, pero con alto sentido de pertenencia el colectivo de la institución se mantiene como celador de la memoria, esa que para prevalecer en pie solo requiere de portadores fieles y generosos para compartirla.
Según información ofrecida a la Agencia Cubana de Noticias por Dianerys Ramos Pérez, directora del Museo, un elemento crucial para seleccionar la zona de El Morrillo como punto de salida del país por Antonio Guiteras lo constituyó la caracterización natural del sitio, propicia para que el yate Amalia los pudiera recoger.

Igualmente consideraron positivo que se trataba de un paraje abandonado desde el año anterior, cuestión favorable para no llamar la atención: Desde 1934 el sitio había dejado de cumplir sus funciones para el gobierno, entonces era un punto de concentración de amigos para pasar el tiempo en la naturaleza, por tanto no sería inusual que un grupo de 14 personas estuvieran en el lugar, argumentó Ramos Pérez.
Comentó la historiadora que un tercer elemento era que contaban con el apoyo de Carmelo González, quien les aseguró que podrían salir de Matanzas hacia México sin ningún tipo de problemas; pero el yate Amalia jamás llegó cuando estaba previsto porque Carmelo los delata.
Guiteras puso su confianza en el amigo del bachillerato, jefe del puesto naval donde estaba la Batería de Peñas Altas, y aquella confianza fue deshonrada; sobre las 6:00 de la mañana del día 8 de mayo de 1935 desde la segunda planta del inmueble Xiomara O’Hallorans divisa unos camiones en los que venían los soldados.
Precisa la investigadora que es importante recordar que estos hechos ocurren en 1935 y que el puente que actualmente conecta las orillas del Canímar no se funda hasta 1951; el paso del río se realizaba a través de embarcaciones es por eso que en el intento de escape ellos buscaban la parte más estrecha del río para cruzar hacia la otra ribera.
En el combate desigual en cuanto a fuerzas y armamento murieron Guiteras y Aponte; un dato interesante resulta que el obelisco ubicado en las cercanías del puente ahora existente indica un lugar aproximado, no exacto, porque los revolucionarios cayeron más a la orilla del río.
Explica Dianerys que el busto de Guiteras se coloca en el año 1951 como estrategia de los gobiernos auténticos de la época. Para ganar adeptos y votos se decide colocarlo donde fuera visible desde el puente.
Además de los 91 años de la caída en combate de Guiteras y Aponte, próximamente se cumplirán los 51 de la institucionalización de El Morrillo como museo memorial encargado de honrar a estos mártires valiosos para la Patria, símbolos de la lucha por la justicia social, víctimas del odio del tirano Fulgencio Batista quien era en ese momento Jefe del Estado Mayor del Ejército.
Las bóvedas de uno de los más fervientes antiimperialistas cubanos y del amigo internacionalista que compartió su causa se encuentran en la sala Túmulo, a la cual no se podrá acceder este 8 de mayo porque la edificación centenaria que las cobija es vulnerable a las carencias que vive el país arreciadas, precisamente, por la dilatada hostilidad política imperialista hacia Cuba.
Pero no faltará el homenaje a los mártires, hasta la ribera del Canímar llegará la juventud, acudirán combatientes, trabajadores… el pueblo, porque el tiempo y el río no dejan de correr, pero la memoria perdura en una isla que tiene sus principios claros.
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