La heroicidad cotidiana de la Cuba que no se rinde

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ACN - Cuba
Henry Omar Pérez
219
09 Julio 2026

   En momentos en que la diplomacia revolucionaria cubana libra una nueva batalla moral en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la provincia de Villa Clara se estremece con el eco de sus propios hijos.

   Desde las aulas, los surcos, los hospitales y los barrios sumidos en el complejo escenario de la contingencia energética, los villaclareños alzaron su voz para respaldar el informe de Cuba contra el bloqueo de los Estados Unidos.

   No es solo un debate de alta política en Nueva York; es la denuncia viva de un pueblo que sufre en su cotidianidad los efectos de un cerco diseñado para estrangular su futuro, pero que responde con una resistencia organizada, creadora y profundamente solidaria.

   La asfixia económica que la mayor potencia del planeta ensaya contra la Isla tiene nombres, apellidos y rostros en el centro de la geografía insular. En medio de las tensiones generadas por el desabastecimiento de combustible y las afectaciones al Sistema Electroenergético Nacional, mujeres y hombres de esta provincia coinciden en que la victoria diplomática en la ONU es el reflejo de la proeza que se vive diariamente en cada cuadra del archipiélago.

La soberanía alimentaria desde la sapiencia del surco

   Betsy Arroyo Rafa fustigó con vehemencia la persistencia de una hostilidad que supera las seis décadas y que mella áreas tan sensibles como la educación, la salud y la producción de alimentos. 

   «El sector alimentario es el que nosotros, desde la posición de nuestros campos, vemos afectados todos los días con mayor incidencia. Por mucho esfuerzo que realice el gobierno y el pueblo villaclareño para sostener los servicios vitales, el cerco es implacable», manifestó Arroyo Rafa.

   La entrevistada explicó que la actual producción agrícola carece de insumos básicos, fertilizantes o semillas importadas, por lo que el milagro de hacer parir la tierra recae directamente sobre los hombros del campesinado. «Lo que se está logrando hoy es sobre la base de la sapiencia y el ingenio de nuestros productores para abastecer a un pueblo que lo necesita», aseguró. 

   Asimismo, denunció con profundo dolor el impacto del bloqueo en los servicios hospitalarios, especialmente en las salas de oncología infantil, donde la falta de citostáticos y quimioterapias pone en riesgo vidas inocentes. Sin embargo, reafirmó que la hostilidad no logrará amedrentar a los cubanos: «Seguiremos firmes defendiendo nuestra sociedad socialista, leales a Fidel, a Raúl y al esfuerzo extraordinario de nuestro presidente Miguel Díaz-Canel por conducir la Revolución en medio de esta tormenta».

Un monumento a la resistencia de un pueblo

   Desde una perspectiva igualmente reflexiva, Melvin Travieso Reinaldo ponderó el significado de que la comunidad internacional se alinee de forma casi unánime con la Isla en el foro multilateral más importante del mundo. 

   «El planeta reconoce la heroicidad de este pueblo. Es una verdadera proeza cotidiana enfrentarse a la limitaciones del transporte, a la escasez de medicamentos en los hospitales y a la compleja búsqueda diaria del sustento familiar», aseveró Travieso Reinaldo.

   La fuente recalcó que la estrategia imperialista busca la asfixia mediante penurias inducidas, pero apuntó que, frente a ese diseño de estrangulamiento, el cubano siempre encuentra la manera de levantarse. «Fidel nos enseñó que la única fórmula para vencer es resistir, resistir y resistir. Por eso, a este pueblo hay que hacerle un monumento por su sacrificio diario, como bien se ha dicho en tierras villaclareñas», sostuvo. 

   Travieso Reinaldo instó a mantener una confianza inquebrantable en la dirección del Partido y el Gobierno, que se esfuerzan por viabilizar soluciones en medio de una crisis de la cual, según sus palabras, Cuba «saldrá victoriosa, renovada y fortalecida».

La moral de compartir lo que no nos sobra

   La dimensión ética de la Revolución Cubana y el contraste con el egoísmo hegemónico de Washington fue el núcleo del testimonio de José Luis Nápoles Guerra. Al analizar el voto global en la ONU, el ciudadano calificó de "inhumana" la política de la administración norteamericana y fustigó su pretensión de erigirse en el gendarme del planeta a través de la coacción y el castigo financiero.

   «Es una maldad infinita lo que hacen contra nuestros niños, ancianos y el pueblo humilde y trabajador. Pero no entienden que Cuba es un país solidario que nunca ha dado lo que le sobra, porque nunca nos ha sobrado nada, sino que siempre ha compartido lo poco que tiene», argumentó Nápoles Guerra.

   El villaclareño ejemplificó esta vocación humanista con la histórica presencia de colaboradores cubanos en la República Bolivariana de Venezuela, donde médicos y rescatistas brindan sus servicios sin condiciones.    

   Finalmente, rememoró la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en Santa Clara y sentenció que el espíritu de resistencia que él sembró en esta provincia sigue siendo el pilar fundamental que sostiene el decoro de la nación.

Del acoso energético a la hermandad del solar y la montaña

   Por su parte, Naisy Delgado exaltó el valor político de que el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, exponga ante el plenario de las Naciones Unidas las consecuencias directas de la persecución petrolera y financiera contra la Isla. 

   «Cuba vive momentos sumamente complicados por la falta de fluido eléctrico, un problema agudizado directamente por el acoso del gobierno estadounidense de Donald Trump y su seguidor Marco Rubio, quienes son los ejes de este intento de asfixia», argumentó la entrevistada.

   Naisy detalló la epopeya diaria que se vive en los centros asistenciales de Santa Clara, donde médicos, enfermeras y técnicos desafían las limitaciones técnicas de los grupos electrógenos para salvar vidas en las salas de terapia. Sin embargo, significó que la respuesta del pueblo no es la que el enemigo calcula, sino la multiplicación de la solidaridad en cada vecindario, desde las áreas urbanas hasta los lomeríos del Plan Turquino.

   «En nuestros barrios y comunidades, un problema de uno es el problema de todos.

   "Las amas de casa se ayudan mutuamente, los maestros sostienen las escuelas, los médicos no abandonan los consultorios y el gobierno local busca alternativas para llegar con recursos básicos a los hogares vulnerables. Ese sentimiento de hermandad, de compartir un porrón de agua o la energía solar de una turbina, es nuestra mayor fortaleza», puntualizó con orgullo.

   Estos testimonios en la central geografía de la Isla demuestran que, frente a las presiones extremas del imperialismo, la sociedad cubana responde con una sólida cohesión social. La batalla que se libra en las salas de la ONU se traduce en el barrio en un ejercicio diario de resistencia, donde el decoro y la solidaridad popular se consolidan como las defensas más eficaces de la soberanía patria. 


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