Un episodio inédito vivió el deporte cubano el 6 de septiembre de 1978 que entra en la categoría de aquellos capítulos que en esta esfera parecen irrepetibles, ¡dos títulos mundiales en un mismo día en diferentes disciplinas!: el voleibol y la pelota.
En Leningrado, antigua Unión Soviética, bajo la tutela del mejor entrenador de equipos femeninos del deporte de la malla alta en la pasada centuria, el desaparecido Eugenio Rafael George Laffita (1935-2014), las voleibolistas barrieron a las japonesas en solo tres sets (15-6, 15-9, 15-10), para disfrutar de su primer reinado en justas planetarias.
Para colocarse la corona, las chicas del Verde Caimán doblegaron a Países Bajos (15-1, 15-4, 15-8) y Perú (15-7,15-12 y 15-3) y solo cedieron en un parcial frente a la ex Yugoslavia (15-5, 13-15, 15-2, 15-2).
Posteriormente, en la siguiente fase no perdieron ni un set, al vencer 3-0 a Estados Unidos (15-7, 15-9, 15-10), la entonces Checoslovaquia (15-1, 15-9, 1512), la extinta República Democrática Alemana (15-4, 15-6 y 15-13) y Japón (15-8, 15-9, 15-10).
En semifinales salieron airosas en un difícil enfrentamiento con la Unión Soviética, en el cual sucumbieron en el set inicial, 12-15 – segundo que perdieron en toda la trayectoria en el campeonato- sin embargo, se recuperaron y terminaron acreditándose los tres tramos siguientes, 16-14, 15-10, 15-12.
Finalmente, solo le bastaron tres parciales para arrebatarles el cetro a las llamadas Niñas Magas del Oriente.
Para muchos expertos la principal figura en esa porfía fue Mercedes (Mamita) Pérez, bien acompañada por la fallecida Mercedes Pomares, Nelly Barnet, Lucila Urgellés y las pasadoras Imilsis Téllez y Ana María García, la sexteta regular de las campeonas.
El resto del colectivo de las reinas del “voli” lo completaron Erenia Díaz, Ana Ibis Díaz, Maura Alfonso, Sirenia Martínez, Mavis Guilarte y Libertad González.
Después de ese histórico acontecimiento, las cubanas descendieron al cuarto peldaño en 1982, se agenciaron el subcampeonato en 1986 y más tarde ocuparon el cuarto escaño en 1990.
En los años 90 surgieron las Espectaculares Morenas del Caribe, como las bautizó el destacado narrador y comentarista René Navarro.
Esa generación de jugadoras sumó otros dos metales áureos en citas del planeta, en las versiones de 1994 y 1998 y tres medallas doradas consecutivas en los Juegos Olímpicos de Barcelona’1992, Atlanta’1996 y Sidney’2000 y un bronce en Atenas, 2004.

EL CETRO BEISBOLERO
Como buen caballero, les hablé primero de las damas del voleibol, ahora corresponde el turno a los peloteros, pues mientras las voleibolistas disfrutaban de su primer mandato universal, ese mismo día, en Roma, los beisbolistas ganaron por décimoquinta ocasión el título mundial.
Lo hicieron invictos en 10 salidas, con el gran Braudilio Vinent y el recio toletero zurdo Antonio Nicolás Muñoz Hernández, sus principales baluartes.
El Meteoro de la Maya doblegó a dos de los planteles más potentes del certamen: Japón (3 a 2) y Estados Unidos (5 a 3), que concluyó en la segunda plaza con una plantilla en la que aparecían hombres que después transitaron por las Grandes Ligas como Terry Francona y Tim Wallach, quien disparó dos mil 085 jits y 260 bambinazos en el mejor béisbol del mundo.
Entretanto, el Gigante del Escambray, quien se encargó de la custodia del primer cojín, resultó el Jugador más Valioso, gracias a sus lideratos en los casilleros de jonrones (8), impulsadas (18) y anotadas (14) -empatado con el mencionado Tim Wallach- y un alto average de 406.
Aquel equipo que mantuvo la hegemonía cubana en el deporte de las bolas y los strikes estaba cuajado de estrellas, con Pedro Medina y Alberto Martínez encargados de colocarse los arreos.
En tanto Antonio Muñoz, Agustín Marquetti, Rey Vicente Anglada, Alfonso Urquiola, Pedro José Rodríguez (Cheíto), Rodolfo Puente y Pedro Jova defendieron el cuadro.
Los bosques fueron patrullados por Armando Capiró, los hermanos Fernando y Wilfredo Sánchez y Luis Giraldo Casanova,
Escalaron la lomita Braudilio Vinent, Rogelio García, Julio Romero, Juan Carlos Oliva, Omar Carrero, Lázaro Santana y el zurdo pinareño Félix Pino.
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