Central Antonio Guiteras y la cita con la historia de Fidel

Compartir

ACN - Cuba
Gabriel Manuel Peña Ramírez | Foto: Archivo
204
29 Enero 2026

  En un horizonte de cañaverales, con construcciones que suponen un viaje en el tiempo y un cielo de hollín, una mole de hierro -el Central Azucarero Antonio Guiteras- resguarda el dulzor de un pueblo.      

   Existe allí una marcada incidencia en la historia de Cuba, así como con el principal líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, en el empeño de hacer del país un lugar mejor respecto al bien común y sustentable.

   Nombrado en sus inicios Delicias, se ubica en el municipio de Puerto Padre, uno de los cinco construidos en predios tuneros por compañías estadounidenses.

   Allí se estableció un punto de encuentro entre culturas, pues, además de los norteamericanos, arribaron a esos dominios la mano de obra proveniente de territorios caribeños -en especial de Haití y Jamaica- y de otras regiones del mundo como chinos y libaneses.

   El primer encuentro de Fidel con el coloso puertopadrense llegó en 1965. Estuvo allí para coser el saco que representaba la meta de seis millones de toneladas de azúcar en la V Zafra del Pueblo.

   En esa oportunidad aprovechó para indagar en el hacer diario de quienes le sabían los secretos a cada una de las maquinarias del ingenio, además de las preocupaciones por aquel entonces, siempre con la voluntad de salir adelante a toda costa.

   Mientras, el 1969 trajo consigo un llamamiento a la acción que quedó grabado en la remembranza colectiva al instar desde el corazón del “Guiteras” a la Zafra de los Diez Millones, objetivo ambicioso, pero necesario para impulsar la industria y, a su vez, la economía nacional en aras de potenciar otros proyectos sociales.

   Aunque la producción dejó cifras inferiores a las esperadas, Fidel transformó el revés en una lección, en tanto el acompañamiento de la población significó la gran victoria tras volcarse a la faena a lo largo y ancho del archipiélago.

   En 1970, machete en mano y sudor en la frente, Fidel cortó caña junto a los macheteros de la zona en San Ramón, en otra muestra del compromiso con la clase trabajadora y los ideales que lo llevaron a la lucha desde edades tempranas.

   La historia del gigante de Delicias es un testimonio vivo del espíritu del pueblo cubano; cada caña cortada en las disímiles contiendas arrastra la huella del sacrificio, esperanza y progreso porque desde 1982 conserva el récord de producción de crudo al compilar 218 mil toneladas de azúcar en una campaña.

   Para la década del 90 del pasado siglo, el Comandante en Jefe visitó el central Perú, en Jobabo, luego de protagonizar buenos desempeños, en tanto que, en los recorridos por las fábricas del Balcón de Oriente, también incluyó paradas en el Argelia Libre de Manatí y otra vez en el “Guiteras”.

   Aunque el Dios Cronos pone su mano en el titán de la Villa Azul, sus calderas aún generan importantes ingresos para la provincia, en mayor medida para la campaña de 2026 --a punto de comenzar--, cuando sea la única obra de su tipo en activo, por lo cual a decir de las máximas autoridades será una “zafra de dignidad, vergüenza y honor”.

   Más allá de unas coordenadas en el mapa, Las Tunas constituye un paradigma de resiliencia, a causa de que la ciudad prefirió en tres ocasiones caminar sobre sus propias cenizas, que sentir el ruido de las cadenas.

   También junto a la aspiración de encausar un futuro de prosperidad, con la fuerza de una comunidad capaz de labrar su derrotero teniendo en cuenta los cimientos del pasado y la mirada fija en el porvenir, así como lo ideara Fidel Castro.