Orlando Fombellida Claro | Foto: del autor
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05 Marzo 2024

 El buen hacer de los hombres y las mujeres encargados de formar nuevos maestros, determina que el capital humano sea la principal fortaleza de la Escuela Pedagógica Rubén Bravo Álvarez, en la provincia de Granma.

   Desde su fundación en 2010, el desempeño de su claustro ganó varios reconocimientos para la institución, entre ellos las condiciones de colectivo Vanguardia Nacional y Proeza Laboral; la distinción Valientes por la Vida; y los sellos conmemorativos 80 y 85 aniversario de la Central de Trabajadores de Cuba.

   Roger Bernal Rodríguez, Yudit Carrazana López y Rigoberto Alvarado San Miguel son tres de los profesionales que muchos granos de arena aportaron a esa senda de triunfos, cuya muestra más representativa está en los miles de egresados del plantel.

   Estudiar alguna especialidad agropecuaria y luego ejercerla en la finca de su papá era el sueño de Roger, hasta que cursando la secundaria básica aceptó formarse, de manera emergente, como profesor de Matemáticas.

   Él cuenta 54 años de labor, desde septiembre 1969, y estuvo en diferentes centros educacionales antes de llegar a la “Rubén Bravo Álvarez”, justo en su curso inicial, 2010-2011.

   En cada turno, las clases lo motivan a tratar que sus pupilos presten atención y aprendan, por cuanto en el futuro serán los encargados de enseñar a las nuevas generaciones, comentó en exclusiva para la Agencia Cubana de Noticias.

   Esa es también una manera de honrar la memoria de su madre, Hilda Rodríguez, a quien apenas pudo conocer, pues falleció cuando él tenía tres meses de nacido.

   Por lo que le contaron los vecinos mientras iba creciendo, supo que ella promovió la construcción de una escuela de madera en su natal barrio de Ensenada del Indio, en el municipio de Río Cauto, y allí impartió clases a niños de la zona.

   Fue así como los lugareños le pusieron su nombre a la institución, y hasta hoy no permiten que se cambie, refirió.

   Yudit

   Egresada de la Formadora de Educadoras para Círculos Infantiles Mariana Grajales, de la vecina provincia de Santiago de Cuba, Yudit Carrazana López resulta otro rostro destacado en el claustro de la pedagógica de Bayamo.

   Por sus manos pasaron los expedientes de tres mil 293 jóvenes matriculados, y llevan su firma los títulos de los dos mil 517 graduados.

   Comenzó la vida laboral en septiembre de 1986, en la costera localidad de Pilón, en el extremo sur del territorio granmense, y a partir de 1987 transitó por círculos infantiles de la ciudad capital, y luego trabajó en la Dirección Provincial de Educación como metodóloga, jefa de departamento y abastecimiento técnico-material.

   Fundadora de la “Rubén Bravo Álvarez”, siente orgullo de que más del 80 por ciento de los egresados terminaran o estén cursando la licenciatura en carreras afines a sus especialidades, y muchos sean dirigentes en diferentes estructuras, subrayó.

   Ponderó, además, la fortaleza de que el colectivo cuente con muy buenos profesores formados en el propio centro, y tenga alumnos de tercer y cuarto años, como de pre-reserva pedagógica para los cuadros.

   Los 37 integrantes del grupo fundacional hicimos el compromiso de situar a nuestra institución en un lugar cimero, y lo cumplimos, gracias al aporte de trabajadores y alumnos, añadió.

   Rigoberto

   No deje de decir que pasé mi infancia y adolescencia jugando pelota y otros deportes en el barrio de La Cartuja, en Río Cauto; y por eso estudié para profesor de Educación Física, solicitó Rigoberto Alvarado San Miguel.

   Junto al béisbol, también practicó tenis de mesa y taekwondo, laboró en la escuela Mártires del Cauto, de su municipio natal, y desde 2008 y hasta 2010 cumplió misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela, donde obtuvo la categoría científica de Máster.

   Al regresar ingresó a la pedagógica Rubén Bravo Álvarez, en la cual asume las responsabilidades de jefe de cátedra y máximo dirigente del movimiento obrero, que cuenta con un buró y siete secciones sindicales.

   Afirmó que el amor por la obra de enseñar, manifiesto en todo el personal, la conciencia de su encargo y el comportamiento de los educandos, determinan los éxitos de la instalación, cuya lista de lauros incluye ocho premios especiales del Ministerio de Educación, la condición de Colectivo Martiano durante más de una década, y títulos honoríficos a una veintena de trabajadores.