Vladimir Hernández Solás y su historia en el béisbol villaclareño

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ACN - Cuba
Abel Alejandro Pérez García, estudiante de periodismo I Fotos: Vladimir Hernández Solás
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14 Mayo 2026

 Santa Clara, 14 may (ACN)  Desde los talleres azucareros donde trabajaba como taladrista hasta el montículo de los estadios nacionales, la vida de Vladimir Hernández Solás se ha tejido entre sacrificios, victorias y aprendizajes que lo convirtieron en pitcher, director y entrenador de béisbol.

   Su historia, marcada por éxitos, motivaciones y tropiezos, refleja la pasión de un hombre que nunca ha dejado de aportar al deporte de las bolas y los strikes.

   El propio Hernández Solás explicó que su infancia estuvo marcada por las tardes en el Estadio Mártires del 9 de Abril, adonde lo llevaba su abuelo Antonio Solás Betancourt para practicar béisbol.

   En esa época jugábamos con pelotas de goma y había mucho ambiente beisbolero, muy distinto a lo que se ve hoy, comentó.

   Sobre sus inicios, dijo que trabajaba como taladrista en talleres de reparación de piezas de centrales azucareros, y tras cumplir sus turnos de madrugada, dedicaba las tardes al entrenamiento físico.

    Cuando me llegó la preselección del Sub-23, le aseguré a mis amigos que no me verían más el pelo, porque iba directo al equipo de Villa Clara de mayores, aseguró.

   Al recordar su llegada a las Series Nacionales, explicó que Pedro Jova lo subió al equipo grande para verlo lanzar y desde entonces se quedó, jugaba tercera base, pero el entrenador Antonio Roca me dijo que debía inclinarme por el pitcheo, y así lo hice, comentó.

   De la etapa gloriosa de los años 90, bajo el mando de Jova, dijo que fue un tiempo de aprendizaje y camaradería. Pedro Pérez fue el mejor entrenador de pitcheo en Cuba, porque nos enseñaba la teoría y cómo pensar en el box, aseguró, mientras reconocía también la disciplina inculcada por Roberto Pupo.

    En la temporada 2002-2003, cuando logró 11 victorias y dos derrotas frente a Santiago de Cuba, Hernández Solás explicó que su éxito se basaba en el control, la recta de 92-94 mph y el slider.

    Eran bateadores buenos, pero muy agresivos, y ahí estaba su debilidad, comentó, recordando que esos resultados lo llevaron al equipo Cuba en Rótterdam y en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo.

    Al hablar de su versatilidad como abridor y relevista, dijo que tenía la capacidad de autorelevarse y que la preparación en Villa Clara era muy pareja entre iniciadores y relevistas.

     Sobre su etapa como director entre 2015 y 2017, aseguró que se apresuró en pasar del sub-23 al equipo de mayores y que no contó con suficiente apoyo.

     Hubo dos deportistas que se vendieron y tengo las pruebas, algo muy triste porque uno se sacrificaba y otros actuaban mal, comentó por primera vez públicamente.

    Actualmente, Hernández Solás explicó que impulsa un proyecto comunitario en Sagua la Grande para rescatar el béisbol en su municipio.

    Es algo muy bonito y necesario,  dijo, mientras reconoce que físicamente ya no lanza como antes, aunque todavía compite en torneos provinciales.

    En lo personal, aseguró que sus tres hijos son su mayor inspiración. “Ellos me han motivado mucho en mi carrera deportiva y trato siempre de inculcarles los mejores valores”, comentó con orgullo.

    Finalmente, aconsejó a las nuevas generaciones de lanzadores que el esfuerzo y el entrenamiento son primordiales para alcanzar sus objetivos.

   El béisbol lleva mucho sacrificio y no se puede desaprovechar el tiempo, dijo.

    Como hombre de pueblo, Vladimir Hernández Solás continúa su día a día sin pedir nada a cambio, y se conforma con el respeto y la admiración que le tienen sus alumnos, familiares y amigos.


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