Pinar del Río, 23 jun (ACN) El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez es uno de los más genuinos pinareños de la historia de Cuba y su Revolución, aseveró Juan Carlos Rodríguez Díaz, historiador, en el homenaje póstumo a quien fuera un símbolo de la Isla.
Natural del barrio de La Matilde, en Artemisa- entonces perteneciente a Pinar del Río-, fue uno de los representantes más notorios de la Generación del Centenario, de ese núcleo de vanguardia que Fidel Castro tuvo en el asalto al cuartel Moncada, y uno de los 28 artemiseños presentes en ese hecho, dijo.

Formado en un núcleo humilde, tempranamente ganó la confianza de Fidel y desde el Moncada hasta la Sierra mostró cualidades de dirección, organización y mando, que luego del triunfo revolucionario puso en práctica en tareas vitales y en la conducción de programas estratégicos en el país, precisó.
Reconoció en entrevistas que no había nada más importante que la Revolución, la fidelidad a Fidel y la familia; y el enemigo sabía qué calibre de hombre había en él, destacó Rodríguez Díaz.
Ramiro Valdés siempre estuvo convencido de que la Revolución cubana podría sobrevivir a cualquier amenaza, y se consagró a ella, detalló.

Para Antonio Cruz Reina, jubilado del Ministerio del Interior, del Comandante de la Revolución hay que aprender mucho todavía, sobre todo por sus orientaciones mientras fue ministro de ese órgano y en las misiones posteriores.
Se sacrificó por la nación y tuvo una trayectoria enorme, aseguró quien dialogó durante más de dos horas con Ramiro en una unidad militar en 1984.
Fue un hombre con tremendo temple, exigente; pero muy humano y sencillo, refirió luego de rendir tributo en el Museo Provincial de Pinar del Río a un cubano imprescindible.



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