Santa Clara, 25 jun (ACN) Este 25 de junio, cuando los restos del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez llegaron al Mausoleo Frente Las Villas, se cerró un ciclo que él mismo inició.
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Ramiro no eligió por azar este lugar para descansar junto al Che, fue él quien encendió la llama eterna que hoy lo ilumina, desde su fundación el 8 de octubre de 2009, en un acto presidido por el General de Ejército Raúl Castro.
"Regresa una vez más, regresa y vive permanentemente entre nosotros, va a escribir una de las tantas páginas a las cuales nos acostumbró en vida, de sencillez, de altruismo, de patriota, de hombre fiel y llega a un sitio que precisamente enmarca toda esa historia", declaró a la prensa Reday René Armas Álvarez, director del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Guevara de Santa Clara.
El complejo escultórico que hoy conocemos fue creciendo con los años, como un árbol que echa raíces y se expande; comenzó el 28 de diciembre de 1998, cuando se inauguraron la plaza, la tribuna y el museo, al cumplirse un aniversario más del inicio de la batalla de Santa Clara.
Luego, con la búsqueda, el hallazgo y el traslado de los restos del Che —misión que Fidel encomendó personalmente a Ramiro—, se diseñó el memorial, abierto el 17 de octubre de 1997 y, finalmente, el 8 de octubre de 2009, se sumó el mausoleo.
Los arquitectos Blanca Hernández y Jorge Cao han sido los artífices de todo este conjunto, nos regalaron ese nacimiento bello, dijo Armas Álvarez.
Este espacio es, ante todo, un monumento a la unidad, presidido por el escudo en bronce que recuerda que «juntos lucharon y juntos murieron», simboliza la convergencia del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y la columna invasora que recorrió la isla durante 46 días de épica hazaña.
El diseño del mausoleo, en tres niveles escalonados, integra naturaleza e historia, explicó el director del Complejo, en el primer nivel, la flor Solange (autóctona de México) evoca el entrenamiento de los expedicionarios antes de llegar al Granma y, la propia flor, aparece en las jardineras de la tribuna.
Es un jardín a cielo abierto que atesora valores inmensos, que se aprecian mucho mejor con la media luz del amanecer o del atardecer, acompañada de las múltiples luminarias que crean un entorno que invita al recogimiento.
No es un sitio de dolor ni de llanto, sino de compromiso, donde las lecciones del pasado iluminan el presente y el futuro, enfatizó.
En sus 220 nichos —140 ocupados hasta hoy— descansan combatientes del Frente Las Villas. Allí hay generales, comandantes, coroneles, y también quienes no llegaron a los 20 años. Cada uno, desde su entrega incondicional, escribió su propia página en la historia.
El Comandante Ramiro ocupa el nivel más alto, en el nicho uno, de la fila uno del bloque de la Vanguardia, justo al lado derecho de la llama eterna.
"En un nicho igual al de todos sus compañeros", precisa Armas Álvarez. Cuando venía a las inhumaciones, siempre indicaba que ese era su lugar. No hay distinciones. Está como uno más, sencillo, como nos educó Fidel dentro de ese grano de maíz.
Reday René también recuerda las visitas constantes de Ramiro al memorial. Llegaba al atardecer, de noche o al amanecer, según su ritmo de trabajo, pero nunca dejó de venir.
"Él recordaba que siempre había traído a sus compañeros y que los seguiría trayendo. Hoy nosotros venimos con él porque esa presencia es indiscutible y sigue marcando el paso de su guerrilla", acotó.
De esta forma, el mausoleo se convierte además en un espacio de hermandad. El comandante Víctor Bordón, al visitarlo, llevaba una flor al comandante Oscar Fernández Mel y al doctor Vicente de la O, los mayores invasores, personas de edad avanzada que también fueron muestras de entrega incondicional.
"Los héroes también tienen amigos y los héroes también son humanos y tienen sentimientos muchos más profundos, destacó Armas Álvarez, de esas amistades surgían nexos con el Vaquerito, bastión de la juventud, y con otros jóvenes que, aunque no alcanzaron su gloria, entraron casi anónimos en las páginas de la historia a partir de su valentía.
Con su jardín en tres niveles, su llama eterna, su diseño de unidad y su concepción de hermandad, el Mausoleo Frente Las Villas es el lugar donde Ramiro Valdés Menéndez —el Comandante sencillo, el hombre fiel, el amigo del Che— descansa para siempre junto a sus compañeros. Como siempre quiso. Como siempre fue.
Fotos: Arelys Echevarría Rodríguez








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