Ramiro junto al Che, la última voluntad del Comandante sencillo (+Fotos)

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ACN - Cuba
Roxana Soto del Sol | Fotos: Arelys Echeverría Rodríguez
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25 Junio 2026

  Santa Clara, 25 jun (ACN) El silencio de la mañana fue roto por las notas del Himno Nacional; minutos antes, los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez entraron al Memorial del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara de Santa Clara, para encontrarse una vez más con el Guerrillero Heroico y su destacamento de refuerzo.

   Desde la base del monumento, justo a los pies del Che, comenzó hoy, con la presencia del primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la ceremonia de honores militares e inhumación de los restos mortales del Comandante.

   Durante el tributo Díaz-Canel recordó que Ramiro llega una vez más a esta Plaza, cuya construcción supervisó hasta el último detalle y donde, en 1997, depositó los restos sagrados de su jefe guerrillero. 

   "Ramiro es un hombre de silencio, dijo el mandatario, que todos los días de su vida reivindicó el precepto martiano de que el mejor modo de decir es hacer, y hacía"

   La bandera cubana que él mismo utilizó para aquella misión encomendada por Fidel en la búsqueda, rescate y traslado de los restos del Guerrillero desde Bolivia hasta Santa Clara, regresó hoy a esta urbe acompañando al Comandante.

   Mientras la urna cineraria era trasladada hasta el armón, escoltada por las medallas de Héroe de la República de Cuba y del Trabajo, junto a otras tantas distinciones merecidas en su fértil vida; la melodía Hasta Pronto, la misma que se usó con la llegada de los restos del Che, acompañó el recorrido.

   La Unidad de Ceremonias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior se trasladó en un paso marcial hacia el Mausoleo Frente Las Villas, mientras sonaba El Invasor, pieza que evoca la epopeya de la columna ocho Ciro Redondo, de la cual Ramiro fue segundo al mando.

  Estará desde hoy en el nicho uno, fila uno, del bloque de la Vanguardia, a la derecha de la llama eterna que él mismo encendió en la inauguración del Mausoleo el 8 de octubre de 2009, en un espacio igual al de todos sus compañeros.

   "Cuando venía a las inhumaciones, siempre indicaba que ese era su lugar, no hay distinciones, es uno más, sencillo, como nos educó Fidel dentro de ese grano de maíz”, declaró a la Agencia Cubana de Noticias Reday René Armas Álvarez, director del complejo escultórico.

   El presidente cubano evocó los orígenes humildes del Comandante, nacido en Artemisa, en una casa con piso de tierra y techo de cartón, donde, cuando llovía, llovía más adentro que afuera, en palabras del propio Ramiro.

   Destacó su participación en episodios clave de la historia patria como el asalto al Moncada, el presidio, el exilio, el yate Granma, la Sierra Maestra, donde forjó su lealtad a Fidel.

   Asimismo, Díaz Canel subrayó la labor callada del Comandante como organizador de los órganos de Seguridad del Estado, su eficacia como Ministro del Interior, y su capacidad para enfrentar las conspiraciones de la CIA y el bandidismo.

   También resaltó su trabajo en sectores estratégicos como las telecomunicaciones, la energía, la construcción y la minería, en una muestra constante de que “el compromiso revolucionario es el mejor motor para superar cualquier desafío".

   "Su única meta, comentó, fue cumplir con el deber que la vida y la Revolución le pusieron por delante y eso lo convirtió en uno de los líderes más queridos y respetados por el pueblo cubano".

   "La historia demuestra que para ser revolucionario hay que ser romántico, idealista y enamorado", expresó.

   "No le pido que descanse en paz —concluyó Díaz-Canel— porque esto no es un lugar de reposo; el Mausoleo ha de ser, y ahora más, un lugar para el combate por la causa del pueblo, una trinchera, un campamento, un sitio de batalla donde no habrá reposo ni descanso para los guerrilleros.

   Tres balas salvas avisaron a Santa Clara que, desde hoy, el segundo jefe de la columna invasora que protagonizó la estocada final a la dictadura en este territorio, llegó para quedarse.

   Más de un centenar de rosas blancas coronaron este sitio de pureza revolucionaria y altar a la unidad; a partir de hoy un nicho más se colma de grandeza y se cumple la última voluntad del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez de continuar, desde una posición modesta, custodiando las espaldas al Che.


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