Sancti Spíritus, 26 jun (ACN) La primera investigación realizada desde la perspectiva genealógica y demográfica de la migración hacia la provincia de Sancti Spíritus, entre los años 1910 y 1920, arrojó tipicidades poco conocidas del fenómeno social en este territorio central.
Diana de la Calle Jiménez, especialista principal del Museo de Arqueología Guamuhaya, y autora de los estudios junto a Mirieida González Álvarez, experta del Archivo Histórico Provincial, precisó a la Agencia Cubana de Noticias como primer elemento revelador que Sancti Spíritus recibió en este periodo migrantes de 16 países, con predominio de las Islas Canarias y España.
Argumentó la investigadora que, a partir de la confrontación del trabajo de 13 notarios en la década estudiada y del conocido censo de Pedro Barba, desarrollado en 1913, se determinó la llegada al hoy territorio espirituano de mil 456 migrantes, entre los que también se relacionan turcos, sirios, chinos, italianos, africanos, habitantes de las Islas Baleares, canadienses, ingleses y norteamericanos.
De la Calle Jiménez acotó, como una peculiaridad demostrada en esta indagación, la fidelidad por el lugar de nacimiento demostrada por los migrantes de España y de las Islas Canarias y las Baleares en el momento de asentarse en los registros notariales.
Los nacionales de Canarias, de donde llegaron en la década referida 757 personas, la mayor cantidad de los que viajaron a esta región, se identificaron primero en el acto legal, según consta en las escrituras, con su lugar de origen y después con sus pueblos, y solo en contadas ocasiones dicen ser españoles, un claro ejemplo de contradicción entre identidad e historia, aseveró la experta.
Hay evidencia escrita en los documentos analizados, dijo, de que la migración en la etapa tuvo un carácter económico en su generalidad, y del total de los que se asentaron, 470 fueron registrados como agricultores, 405 como comerciantes y 119 como propietarios de tierras, establecimientos, viviendas, las tres categorías con mayores implicaciones.
Explicó la investigadora que las mujeres, según las inscripciones, fueron en su mayoría trabajadoras domésticas; en tanto, una apreciable cifra del total de migrantes se desempeñó en oficios disímiles como carpinteros, herreros, sastres, costureras, con la distinción de que cada actividad forma parte del espectro de la herencia cultural de los migrantes, transmitida a generaciones posteriores y vivas en la actualidad.
De acuerdo con los archivos estudiados, los territorios de Sancti Spíritus, Guayos, Zaza del Medio, Taguasco y Cabaiguán, por ese orden, fueron los que más cantidad de población recibieron y la mayoría de ella estaba casada, lo que confirma, a su vez, la modalidad de migración en familias, un elemento enriquecedor de la percepción de este fenómeno social.
La especialista principal del Museo de Arqueología Guamuhaya subrayó que el análisis demostró además la constante agrupación de coterráneos y una dinámica cambiante de solteros a casados.
Mientras, en el caso de los españoles, se revelaron casos de subditaje que se trasladan de padres a hijos, estos últimos nacidos en Cuba, de madre cubana, elemento que avala la fundación de nuevas familias sin perder sus raíces, un suceso típico, por ejemplo, en Pedro Barba.
Esta investigación realizada desde la perspectiva genealógica y demográfica dota al Archivo Histórico Provincial, de esta ciudad, de información más precisa y enriquecida del fenómeno migratorio en Sancti Spíritus, lo cual es de gran utilidad para los trabajadores de la institución y los usuarios, quienes cuentan ahora con una guía actualizada que agiliza la consulta y búsqueda de documentos y datos puntuales.
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