Cuba apuesta a capacidades endógenas frente a asfixia externa

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ACN - Cuba
Rodney Rafael Jimenez Muñoz
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22 Julio 2026

La Habana, 22 jul (ACN) La economía cubana enfrenta un escenario excepcionalmente adverso, marcado por las dificultades para acceder a suministros externos estratégicos, como los combustibles.

    Esto sucede con cada nueva vuelta de tuerca a las medidas coercitivas unilaterales y extraterritoriales contra Cuba, reforzadas en el último semestre con un cerco energético y sanciones adicionales por parte de Estados Unidos.

    Así, este hecho ha ido configurando una conclusión que se abre paso por la fuerza de las circunstancias: la mejor vía para fortalecer la economía cubana es el desarrollo endógeno.

    La materialización de esa premisa exigía, sin embargo, un instrumental institucional que hasta ahora no existía y que comienza a vislumbrarse en las recientes transformaciones aprobadas por el Parlamento cubano.

     Estas no son ajustes coyunturales, sino la respuesta arquitectónica a un desafío histórico.

     Su lógica profunda es la creación de los mecanismos necesarios para que los actores económicos nacionales del sector estatal, el cooperativo y el privado funcionen como un tejido productivo integrado y con menor propensión importadora.

     Dos innovaciones ilustran este cambio de enfoque, en primer lugar, la Plataforma Nacional de Encadenamientos Productivos, concebida para resolver un problema objetivo de fragmentación y asimetría de información entre actores nacionales.

     No se trata de un llamado a la colaboración voluntaria, sino de un mecanismo institucional que permitirá a las empresas encontrar proveedores y compradores dentro de Cuba, reduciendo importaciones y, sustituyéndolas en función de las demandas reales del mercado interno.

     La participación en esta plataforma podría dotar a los actores económicos de cadenas de suministro blindadas con recursos nacionales, disminuyendo la exposición a disrupciones externas.

    Luego se encuentra la creación de las mipymes mixtas entre actores nacionales, una figura novedosa que trasciende la tradicional separación entre sector estatal y no estatal, permitiendo sinergias productivas antes jurídicamente inviables.

     A ello se suma la apertura a una mayor participación de los cubanos no residentes en áreas históricamente vedadas, como las finanzas y la energía, canalizando flujos de capital y conocimiento hacia sectores estratégicos.

     Las recientes transformaciones, en su conjunto, operan sobre un principio rector: la reducción de las restricciones para el ejercicio de las actividades económicas por parte de todos los actores.

     Esta readecuación regulatoria no debilita al sector estatal; al contrario, genera las condiciones para su fortalecimiento al permitir la germinación de un ecosistema productivo más denso y competitivo.

     Cuba se encuentra así frente a una oportunidad histórica: la de desarrollar las herramientas institucionales necesarias para que las soluciones endógenas puedan, en un horizonte de mediano y largo plazo, transformar la asfixia externa en un desafío gestionable, incluso en medio de las presiones externas más intensas en décadas.


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