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La Habana, 17 oct (ACN) La voracidad ilimitada del asedio generalizado de Estados Unidos contra los cubanos se refleja con elocuencia también en el sector de la energía y minas, cuando solo en el último año las afectaciones ascendieron a más de 78 millones 336 mil dólares.

El hecho provocó un incremento de una cifra superior a los 18 millones de dólares en comparación con similar período anterior, de acuerdo con el Informe de Cuba sobre la Resolución 73-8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Uno de los ejemplos más significativos del genocidio más largo de la historia contra país alguno es el caso de la Empresa Mixta Moa Nickel S.A., Comandante Pedro Sotto Alba, en el municipio minero metalúrgico de Moa, provincia de Holguín.

En la práctica, experimentó daños en su producción de 40 toneladas de concentrado de sulfuro de níquel más cobalto, debido a que los principales fabricantes de partes y piezas clave para su proceso productivo dejaron de ser suministradores, por el efecto disuasivo el acoso estadounidense.

Una situación de ese tipo condujo al aumento de los costos de mantenimiento, pérdida de tiempo en la localización de nuevos contratos, demoras en los arribos y mayores gastos de importación.

Siempre según la misma fuente, la firma MS SALES concluyó sus operaciones en la nación al ser absorbida por una compañía norteamericana, mientras que la Veostalpine, uno de los principales proveedores de electrodos, hizo otro tanto por las implicaciones del bloqueo, e incluso llegó a incumplir contratos ya firmados.

A su vez, la Unión Eléctrica mantuvo limitado su acceso a piezas de repuesto para los motores BAZAN que fabrica la compañía española NAVANTIA, la cual rehusó por temor a la realización de operaciones comerciales con la Isla y por esa razón solo se pueden adquirir a precios dos veces superiores a los del mercado.

Un consorcio británico, el COMPAIR, pasó a formar parte de un grupo estadounidense y decidió cortar toda relación con los proyectos de sus tecnologías desarrolladas en Cuba para las estaciones centralizadas de aire acondicionado, lo que ocasionó un costo adicional por la incorporación de otras.

En septiembre y noviembre de 2018 se firmaron dos contratos con la empresa General Electric International INC para los suministros adicionales de la turbina de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas, y para la modernización de la planta eléctrica Pico Santa Martha, también en ese propio territorio.

Sin embargo, el cinco de febrero pasado, el Centennial Bank, de los EE.UU., notificó que por la activación del Título III de la Ley Helms Burton no se otorgaría el financiamiento para ambos contratos.

Apenas dos meses después, en abril último, directivos de la Corporación Nacional de Petróleo, Gas y Metal de Japón, informaron a la embajada cubana en ese país que tres de sus empresas cancelaron su participación en un proyecto conjunto con Cuba Petróleo.

Se trataba de un estudio geoquímico para posible proyecto a riesgo de uno o más bloques en aguas someras o en tierra, pero las referidas entidades desistieron en virtud de sus negocios en Estados Unidos. 

ll cmb

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