La Habana, 22 jun (ACN) Lázaro Robaina Meralla, conocido popularmente como Pipián, suma ya 76 donaciones de sangre, ejemplo que siguió de su padre y acompañado por varios de sus hermanos.
Según destaca hoy el semanario el Artemiseño, desde que iniciara como donante en su adolescencia, ha mantenido una práctica constante que ha beneficiado a familiares, amigos y pacientes en situaciones de urgencia.
Refiere Robaina Meralla que entre las etapas de mayores cifras figura el Servicio Militar, había mucha estabilidad en ese sentido -cuenta-, también lo hice bastante como machetero, pues se lanzaban disímiles convocatorias, así como en la Agencia General de Seguridad y Protección, y por los CDR.
Agregó que ha asistido a amistades cuyos familiares lo han necesitado y muchas veces dona para pacientes que llegan con urgencia en el hospital, porque ha estado en el rango del tiempo de donar y su sangre, que es O+, resulta pertinente.
A sus 53 años, recuerda especialmente la donación directa realizada en 1998 a un accidentado en Guanajay, experiencia que lo marcó profundamente.
Historias como la de Pipián recuerdan que cada donación es un acto de amor capaz de salvar vidas y transformar realidades y refleja la importancia de la solidaridad y el impacto vital de cada aporte voluntario, refiere el Artemiseño.
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
