La Habana, 19 mar (ACN) Sobre las complejas realidades cotidianas para el ejercicio de su vocación, profesionales del Hospital Docente Ginecobstétrico "Ramón González Coro" compartieron en días recientes con los integrantes de la sección europea del convoy solidario Nuestra América, a quienes agradecieron la contribución para la salvaguarda de la vida en un contexto marcado por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense.
Yudmila Rodríguez, anestesióloga de la unidad quirúrgica, definió la situación actual como un momento difícil para el pueblo cubano, distinto a las seis décadas de bloqueo, en el que desde que se despiertan hasta el cierre del día tienen que trazar una estrategia de vida para poder cumplir con su cometido.
"Independientemente de las dificultades, incluso con el agua, hay higiene en nuestro centro; el personal es escaso pero no se detiene el ciclo de operaciones", aseguró la especialista, quien atribuyó esa capacidad de resistencia a la reinvención constante del cubano para continuar.
Explicó que la unidad quirúrgica es de alto riesgo y que allí atienden a las pacientes más complejas del país, incluyendo embarazadas con cáncer, una enfermedad multifactorial que requiere muchos recursos y cuyo tratamiento para una gestante multiplica el peligro.
Su colega Raiza Ruiz señaló: "Hoy muchos países tienden su mano a Cuba porque Cuba también tendió su mano a otros países", y destacó que actualmente tienen seis estudiantes extranjeros que, aunque solo pasarán dos meses de rotación, se van con ganas de hacer más, lo cual considera un rasgo distintivo de la medicina cubana.
La anestesióloga reconoció que trabajan con el mínimo de recursos, que la mayoría de los tratamientos utilizan equipos costosos y medicamentos importados, y que la imposibilidad de comprarlos por el bloqueo los obliga a ser más precisos que nunca para que las pacientes estén bien.
Pese a no poder aplicar los últimos tratamientos que recomiendan las instituciones internacionales, aunque los conocen, Ruiz insistió en que lo primero es la entrega en el trabajo y que, independientemente de lo que se diga desde afuera, los residentes están ahí y pagan por estudiar en Cuba.
"Estamos trabajando con el mínimo de recursos, la mayoría de los tratamientos utilizan equipos costosos y los medicamentos son importados, pero nos vemos imposibilitados de comprarlos porque el bloqueo no lo permite", sentenció la doctora.
En nombre de sus colegas, ambas pidieron que el mundo conozca la realidad que viven, porque cualquier ayuda que se reciba es importante, y dejó claro que, a pesar de todas las dificultades, el pueblo cubano mantendrá la seguridad en su tratamiento sanitario.
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