La Habana, 12 jun (ACN) La causa de la mayor de las Antillas por el respeto a su soberanía y autodeterminación del pueblo encuentra hoy eco en más de cuarenta medios, de más de una decena de países, reunidos en la transmisión colaborativa de un Cadenazo por Cuba.
Desde las 8:00 P.M., hora de Cuba, los colectivos implicados en la iniciativa replicaron en sus redes sociales el contenido para visibilizar la resistencia de los habitantes del archipiélago frente a las criminales condiciones del bloqueo energético recrudecido por el Gobierno de Estados Unidos.
Desde la isla la cobertura se pudo seguir a través de las plataformas de la Agencia Cubana de Noticias, Resumen Latinoamericano y el capítulo cubano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad.
En las entrevistas replicadas, concedidas al corresponsal de Brasil de Fato en La Habana, Gabriel Vera Lopes, representantes de diversos organismos ofrecieron perspectivas de la realidad actual del país, las serias implicaciones de la política hostil de Washington hacia lo interno de la nación y a nivel regional.
A través de ese espacio, advirtieron del peligro que supone las acciones del imperialismo norteamericano en decadencia que intenta restablecer el control sobre el área, en una reactivación de la Doctrina Monroe, que desconoce la independencia y destino soberano de los pueblos de la zona.
Ariel Dacal Díaz, educador popular del Centro Memorial Martin Luther King, apuntó que Cuba se encuentra actualmente en una etapa de agudización de la resistencia histórica, la cual no empieza ahora sino que tiene su raíz en más seis décadas de hostilidad consistente y sostenida que limita muchos aspectos de su desarrollo.
Consideró el pensador que la mayor de las Antillas resiste así el castigo impuesto por parte de un imperio a una nación pequeña que ha tenido el valor de rebelarse y romper la tradicional subyugación a sus designios.
Dacal Díaz señaló que los efectos que sufren los habitantes de la isla, agudizados a partir de las firmas de órdenes ejecutivas y sanciones que han robustecido el cerco, cargan el peso acumulado de una agresión asimétrica y unilateral que supone serios prejuicios hacia lo interno del país y su proyecto soberano.
Esto se suma a la erosión propia de tanto tiempo de resistencia y va degenerando en la propia calidad de vida de la población, la cual padece por ello costos inimaginables, enfatizó.
Aprovechó además para desmentir el pretexto utilizado por la Casa Blanca para justificar su proceder al afirmar que Cuba objetivamente no representa ninguna amenaza para ese país, y al contrario, los esfuerzos de la diplomacia revolucionaria se caracterizan por incentivar la estabilidad en la región mediante una doctrina de paz, de promover el diálogo, la convivencia y la resolución pacífica a conflictos.
Con él coincidió Fernando Luis Rojas, del capítulo cubano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, quien expresó preocupación por el desgaste apreciado en determinados sectores de la sociedad, como el renglón energético que impacta en todos los escenarios de la vida cotidiana.
Evaluó que este proceder reactiva la apuesta expresada en el memorando de Lester Mallory, que apela abiertamente a la precarización de las condiciones de vida de las personas para generar descontento social y canalizar su rebeldía y enojo hacia el poder revolucionario.
Al mismo tiempo, aseguró, se basan en una narrativa que naturaliza el hecho de la dependencia de Cuba de las importaciones de petróleo como algo negativo, lo cual significa normalizar el ejercicio prepotente de un solo Estado que se autoconcede el poder ilegítimo de decidir por encima del resto de la comunidad internacional y las normas del comercio y el derecho internacional.
La saña de Estados Unidos por cortar a todo un pueblo el acceso a esa fuente necesaria para el desarrollo de su economía y sus políticas sociales, así como la impunidad y permisividad ante agresiones de este tipo establece un debate no solo político sino también ético y moral a escala multilateral donde hoy se decide las relaciones de hegemonía y la propia existencia de la especie humana, alertó.
En los días previos, participantes en este gesto insistieron en el deber impostergable de devolver la solidaridad internacionalista a uno de los pueblos más solidarios del mundo, justamente en uno de los momentos donde arrecia la ofensiva norteamericana contra la isla.
Se reafirma así la respuesta digna de la región que defiende de esta forma el derecho de uno de sus pueblos a vivir en paz, sin intromisión ni agresión de ningún tipo.
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