La celebración de la versión 59 del Torneo Internacional de Ajedrez Capablanca in Memóriam del 15 al 24 de junio en el Hotel Nacional de Cuba, nos motivó a traer a la actualidad un tema que debe resultar interesante para los seguidores del juego ciencia.
Se trata de la presencia a lo largo de la historia del certamen más importante del tablero escaqueado en nuestro país, de cinco trebejistas que alguna vez lucieron la corona del orbe.
Tres de los que ostentaron el cetro ya habían reinado cuando acudieron a la cita que se efectúa desde 1962: los ex soviéticos Vasili Smyslov (1957-1958) y Mijaíl Tal (1960-1961) y el GM ucraniano Ruslan Olégovich Ponomariov, quien se convirtió en mandamás del ajedrez en 2002, cuando superó a su compatriota Vasili Ivanchuk, 4.5 puntos a 2.5.
En ese instante, Ponomariov se erigió como el campeón mundial de ajedrez más joven de la historia, con 18 años, cuatro meses y doce días de edad.
Mientras, los restantes, Boris Spasski (1969-1972) y Robert Fischer (1972-1975) estaban por sentarse en el trono en el momento en que compitieron en la justa.
A pesar de la jerarquía de estos jugadores que llegaron a ser monarcas del planeta, solo Smislov y Ponomariov lograron imponerse en la prestigiosa lid.
El primero, uno de los íconos de la longeva lid, triunfó en 1965 y después en la décima edición efectuada en Cienfuegos, en 1973. Por cierto, en este último certamen, Silvino García inició el camino hacia la conquista del título de Gran Maestro, al hacer su inicial norma, tras situarse en el cuarto puesto con 15 puntos y el inolvidable Guillermito García González logró su primera norma de Maestro Internacional, al ubicarse en el noveno peldaño con 12.5 unidades.
Además, en la porfía fundacional, en 1962, Smyslov se alojó en la quinta plaza; en 1964 el sistema de desempate no le favoreció ante el alemán Wolfgang Uhlmann y tuvo que conformarse con el segundo peldaño y en 1967 concluyó en el tercer escalón.
En el caso de Ponomariov, el último soberano que compitió en la justa que honra la memoria del tercer campeón universal de ajedrez, ganó el grupo Élite en la cita de 2024, con 6.5 unidades de 10 posibles, escoltado por los cubanos Carlos Daniel Albornoz y Luis Ernesto Quesada.
Los otros tres reyes acudieron una vez a la justa. En la primera versión, aparte de Smyslov, jugó también Boris Spasski, que terminó en el segundo sitio detrás del polaco-argentino Miguel Najdorf, primero en disfrutar de la cima en estas confrontaciones.
Al año siguiente (1963) asistió el genio de Riga, Mijail Tal, quien culminó igualado del segundo al cuarto puesto con Efim Geller y Ludek Pachman, con 16 rayitas, todos detrás de Víctor Korchnoi, catalogado por muchos como un campeón sin corona por su fuerza ajedrecística.
Todo un gran acontecimiento constituyó la participación de Robert Fischer en 1965, cuando Smyslov ganó por primera vez. El extraclase estadounidense decidió intervenir por teletipo ante la negativa del Departamento de Estado de su país para que viajara a La Habana.
Bobby concluyó abrazado del segundo al cuarto puesto con el entonces yugoslavo Borislav Ivkov y Efim Geller, con 15 unidades; pero finalmente terminó en el cuarto lugar al aplicarse el sistema de desempate.
De la manito de monarcas del orbe que han jugado en los Capablanca, solo vive aún Ponomariov, de 42 años, pues los demás fallecieron. Tal murió en 1992 a los 55; Fischer en 2008, a los 64; Smyslov en 2010, a los 89; y Spasski, en 2025, a los 88.
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