Raúl: siempre listo, con el pie en el estribo, para defender la Patria

Raúl Castro

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ACN - Cuba
Jorge Wejebe Cobo
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02 Junio 2026

  Hace 95 años, en el poblado de Birán, Holguín, en la entonces provincia de Oriente, nació Raúl Modesto Castro Ruz, el 3 de junio de 1931. Cuentan que hubo mucho que celebrar con la llegada del último de los siete hijos (Agustina, Enma, Fidel, Angelita, Ramón y Juanita), del matrimonio del dueño de la hacienda Ángel Castro Argiz, emigrado gallego, y la cubana Lina Ruz González.

   Aquel recién nacido tendría su vida garantizada en familia bajo la prosperidad de la obra del padre, sin embargo, su destino tomaría otro derrotero muy distinto junto a su hermano Fidel que llevó a ambos a abandonar cualquier proyecto de vida que no fuera conquistar la verdadera independencia de la Patria aun a costa de la vida.

   Quizás le llega al joven Raúl la certeza por primera vez de aquel vaticinio con las luces iniciales del 25 de Julio de 1953, cuando desde un vetusto coche del tren central en viaje de La Habana hacia Santiago de Cuba, al conocer la envergadura de la acción del ataque al Cuartel Moncada y ante la posibilidad de caer, miró con avidez el paisaje como si fuera la última vez, como años después recordaría.

   Aquel presentimiento estuvo muy cerca de cumplirse, ya que junto a otros dos compañeros fueron los únicos sobrevivientes de los 18 integrantes de su grupo.

   Raúl, sin proponérselo, entró en la historia como combatiente del comando que se encargó de la toma del Palacio de Justicia, fue el primero en bajarse del auto y encañonar a los militares de la guarnición del lugar, desarmarlos y encerrarlos y luego subir a la azotea del inmueble para abrir fuego contra el Cuartel Moncada.

   Luego, el grupo se dispersó para evadir a los esbirros de la tiranía, pero muchos murieron y otros como él fueron encarcelados. Al salir de la prisión de Isla de Pinos, junto a su hermano y los sobrevivientes del Moncada, gracias a la presión popular que le arrancó a la dictadura la amnistía, viajó a México, se reunió con Fidel y resultó uno de los 82 expedicionarios del Yate Granma, que con el grado de Capitán y jefe del pelotón de retaguardia, desembarcó el 2 de diciembre de 1956 por Playas las Coloradas, para reiniciar la lucha armada.

   Tres días posteriores al desembarco, nuevamente se enfrentó a difíciles circunstancias durante el revés de Alegría de Pío, del que salió junto a un pequeño grupo y logró reunirse con el líder de la Revolución el día 18, en Cinco Palmas, para proseguir la guerra en la Sierra Maestra.

   Por su valor y capacidad militar demostrada en numerosas acciones contra el ejército de la dictadura, el 27 de febrero de 1958 fue ascendido a Comandante.   

   Fidel le encargó abrir una nueva etapa de consolidación del Ejército Rebelde y en los primeros días de marzo de 1958 partió de La Mesa, en la Sierra Maestra, al mando de una columna guerrillera para crear el Segundo Frente Oriental Frank País, que estableció los órganos de poder revolucionario en la zona liberada, y tuvo una participación decisiva en la Ofensiva Final que conllevó a la caída de la dictadura el primero de enero de 1959.

   La joven Revolución, casi desde sus primeros días tuvo que enfrentar la agresividad del imperialismo y sus aliados internos por lo que la defensa de la nación se convirtió en una tarea prioritaria y el joven comandante fue nombrado jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra y fundó en octubre de 1959 el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar).

   Desde entonces y hasta el 2008, el General de Ejército Raúl Castro se desempeñó como Ministro del Minfar, junto a sus altos cargos en el Estado y el Partido, y durante ese tiempo su contribución al fortalecimiento de la defensa del país resultó inconmensurable en la derrota de las agresiones estadounidenses y en las heroicas misiones internacionalistas, entre otras estratégicas tareas permitieron sobrevivir al país ante el recrudecimiento del bloqueo tras la desaparición de la URSS y el Campo Socialista.

   En la tarde del 31 de julio de 2006, se dio a conocer públicamente la Proclama del Comandante en Jefe Fidel Castro, en el que anunciaba que debido a su delicado estado de salud delegaba sus responsabilidades temporalmente al frente del Estado y como Primer Secretario del PCC, al General de Ejército Raúl Castro Ruz, condición que se haría permanente por la limitada mejoría de Fidel.

   Durante casi 15 años Raúl, apoyado por la inmensa mayoría del pueblo y junto al Partido y Fidel, no solo supo darle continuidad y preservar de agresiones y peligros el rumbo de la Revolución, sino que además inició y llevó con éxito profundos procesos de actualización del modelo económico y social del país bajo la conducción del PCC.

   Bajo su guía personal se inició también el relevo y continuidad de la dirección del proyecto revolucionario de las manos de la generación histórica a sus continuadores en las más altas responsabilidades del Gobierno y el Partido Comunista de Cuba, que tuvo su momento culminante durante el recién celebrado VIII Congreso del Partido, en el cual fue elegido como su Secretario General el también Presidente de la República Miguel Díaz-Canel.

   El 16 de abril, al presentar el informe central al Congreso, Raúl dio a conocer que concluían sus funciones como Primer Secretario del PCC y expresó: "Nada me obliga a esta decisión, pero creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo y en la comprensión de mis compatriotas y que nadie lo dude, que mientras viva estaré listo, con el pie en el estribo, para defender a la Patria, la Revolución y el Socialismo.”

   Esas palabras sintetizan las extraordinarias condiciones de revolucionario de aquel joven de la Generación del Centenario que en la madrugada del ya muy lejano 26 de julio de 1953, se enfrentaría a los avatares del combate, sin más pretensión que ceñirse la estrella martiana que ilumina y mata.


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