Matanzas, 2 jun (ACN) Se nos fue nuestro Papá Jonrón, para las glorias deportivas, el pueblo, y especialmente para mí, es un dolor irremediable, manifestó hoy Fernando Sánchez González, expelotero cubano, durante la ceremonia de honras fúnebres de Lázaro Junco, mítico jugador reconocido por ser el primero en Cuba en sobrepasar los 400 cuadrangulares.
Sánchez González, quien compartiera con Junco por décadas dentro y fuera de los diamantes, aseveró a la prensa que era un hombre callado, pero gustaba de dar consejos a los más jóvenes.
Hace algunos días atrás estaba preparando a los niños de la categoría 9-10 años para llevarlos a verlo, pero ya no estaba en condiciones de recibir visitas, lo cual me dolió mucho, contó el también estelar beisbolista de las selecciones de Matanzas y la mayor de las Antillas.
Sobre su vínculo con Junco, comentó que revisaban juntos la alineación y salían siempre a ganar.

En dos series consecutivas demostramos ser verdaderos campeones; él estaba en el right field y yo en el left y solía avisarle cuando el lanzador estaba difícil, porque sabían que era el hombre de los jonrones; fuera del terreno también estábamos unidos, junto a Estrada, Cárdenas, Baró, Manrique… ese equipo siempre será historia para Matanzas, agregó.
Con nostalgia, confesó que durante la lucha contra la enfermedad se mantuvo en contacto con la familia, hasta que llegó el momento "en que ya no pudo más”, y sentenció: "hoy lo despedimos en el plano físico, pero Junco vivirá por siempre en la memoria de quienes lo conocimos y lo admiramos por su estatura deportiva y humana".
A la despedida de Lázaro Junco, escenificada en el parque Victoria de Girón, en esta urbe, acudieron Osvaldo Vento Montiller, presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación; Juan Reinaldo Pérez Pardo, presidente de la Federación Cubana de Béisbol (FCB), y otras autoridades deportivas, familiares, amigos, antiguos compañeros de equipo y pueblo en general.
De acuerdo al estadístico Benigno Daquinta, Junco, fallecido a los 67 años de edad, firmó una de las trayectorias más notables en series nacionales de Béisbol, con una combinación de poder, constancia y capacidad para batir récords con tres uniformes distintos: Citricultores, Henequeneros y Matanzas.
En seis temporadas conectó 20 o más jonrones en una Serie Nacional, registro que solo fue superado tiempo después por Joan Carlos Pedroso y Yulieski Gourriel, ambos con siete campañas de ese nivel, además, lo consiguió dos veces con cada uno de los tres equipos con los que representó a su provincia.
Pese a sus impresionantes estadísticas, Lázaro Junco no contó con demasiadas oportunidades en la selección nacional; integró el equipo Cuba en tres ocasiones, la primera en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1982, celebrados en casa, luego en el Mundial de 1984 en La Habana y, posteriormente, en el equipo B que triunfó en la Copa Intercontinental de Barcelona 1991, certamen en el que ocupó el cuarto turno ofensivo.
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