El 6 de junio de 1961, el gobierno revolucionario dio un paso gigante al nacionalizar por ley la enseñanza en Cuba, cuya génesis se halla en el alegato del joven abogado Fidel Castro durante el juicio por los asaltos al Cuartel Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, al decir, no le decimos al pueblo cree, sino lee.
Ese mismo año, la triunfante Revolución organizó y llevó a vías de hecho otra tarea inmensa: la Campaña de Alfabetización que eliminó casi por completo los iletrados en el país.
Con anterioridad, otra medida de ingentes dimensiones resultó la conversión de los cuarteles militares en escuelas, una de las de mayor repercusión consistió en la transformación de la otrora principal sede del Ejército, el Cuartel Militar Columbia, en la después renombrada Ciudad Libertad.
En esa misma línea, se colocó la localidad de Tarará, 27 kilómetros al este de La Habana que, desde la misma alborada triunfal de enero de 1959, pasó a ser una ciudad de estudiantes hasta 1975.
De tales decisiones revolucionarias y novedosas comenzaron a emerger lo que más tarde sería la principal fortaleza de la nación caribeña: los recursos humanos, a los que también se refirió el líder histórico cuando anticipó que el futuro de Cuba sería de hombres de ciencia.
Volviendo al momento de nacionalizar la educación, más de 350 centros docentes cristianos y un centenar de protestantes engrosaron el potencial educativo de una nación que hasta ese instante enrumbaba la instrucción hacia destinos ajenos a las necesidades populares.
Así, de la masividad que se produjo en el sector educacional, surgieron los profesionales que hoy día escalaron a niveles similares a los de cualquier país industrializado e incluso más allá, pese a la espada de Damocles de un bloqueo criminal impuesto por Estados Unidos que intenta por todos los medios posibles, incluido el terrorismo de Estado, impedir que ese ejemplo se expanda a otros pueblos.
La educación en este territorio caribeño profundiza en los valores humanos, en crear un individuo altruista y solidario como ejemplifican los miles de médicos, profesores e ingenieros, entre otros, que contribuyeron al desarrollo de otros territorios poniendo en riesgo hasta sus vidas, porque acometieron sus faenas en los lugares más intrincados, de difícil acceso, alejados de comodidades y de sus familiares.
ENSEÑANZA ESPECIAL
Sólo a partir del triunfo revolucionario se inicia en Cuba la atención organizada, masiva y sistemática de los niños necesitados de los servicios de la Educación Especial, devenida por los cambios profundos en las estructuras y relaciones socioeconómicas del país y que iban dirigidos a toda la sociedad y priorizada hacia los infantes sin exclusión.
Con ese propósito, se creó un sistema orientado a dar solución adecuada y progresiva a personas con deficiencias físicas y mentales, bajo la atención del Departamento de Enseñanza Diferenciada que vio la luz en enero de 1962, a la vez que comienza a capacitarse personal especializado y formarse cuadros dirigentes.
En el año 1967 cambia a Enseñanza Especializada su denominación e inicia su andadura la Escuela de Defectología y la selección y formación de maestros terapeutas para laborar en las escuelas especiales.
Fidel Castro Ruz en la clausura del XI Encuentro Mundial de Educación Especial, el 20 de junio de 1998, expreso: "«(...) la enseñanza especial (...) es extraordinariamente humana; pienso que ningún Estado, ningún gobierno con un poco de recursos debe dejar de cumplir ese deber elemental».
INSTRUCTORES DE ARTE
Tras enero del 59 se desarrolló a la par una gran revolución cultural, para la cual el Gobierno recibió apoyo de la intelectualidad nacional que no vaciló en formar a jóvenes que ingresaron en la Primera Escuela de Instructores de Artes.
Hubo una etapa en que las iniciativas emanaban de distintos organismos, entre ellos el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), dirigido en los primeros años por el capitán Antonio Núñez Jiménez, quien, al frente de esa entidad, promovió la convocatoria para los primeros instructores de arte mediante lo cual se llevó la cultura al campo, a las granjas y a las cooperativas agropecuarias.
Existían muchas dificultades para concretar esa idea del líder histórico de la Revolución cubana, aunque el proyecto no se detuvo y ese impulso y oportunidad dada a los jóvenes para que concretaran sus sueños, abrió el camino al talento y la inteligencia presente en la población que, con anterioridad, carecía de las condiciones de desarrollar valores artísticos, literarios, científicos o de cualquier orden.
El 14 de abril de 1961, Fidel Castro inauguró la primera Escuela Nacional de Instructores de Arte con una matrícula de cuatro mil estudiantes y sus graduados integraron la primera generación de artistas formados por la Revolución cubana.
Otro paso significativo en el proceso de la enseñanza ocurrió con la decisión de universalizar la Educación Superior, una etapa cualitativamente de mayor nivel, que redimensionó y amplió la misión de la universidad.
Según los especialistas, es una fase caracterizada por un amplio proceso de cambio, transformador de viejas concepciones, a la vez que incorporó todo el conocimiento y experiencia anteriores y permitió el surgimiento de una universidad más acorde con los requerimientos del contexto social y el desarrollo de la ciencia y la tecnología.
En todo caso expuso que llevar la enseñanza universitaria al municipio, constituye una tarea de esfuerzo y creación pedagógica, porque su objetivo trasciende las prácticas educacionales tradicionales.
LA ESCUELA RURAL
Casi al unísono de pasar las escuelas a manos del gobierno revolucionario, se levantaron ocho mil aulas rurales para que los niños de esas zonas gozaran de las mismas posibilidades que los residentes en las urbanas.
Aparejado a ese incremento, crece la matrícula y emerge la necesidad de formar maestros, una avanzada de ese movimiento la constituyó la Brigada Maestros Vanguardias Frank País.
Desde el punto de vista organizativo y estructural son las primeras transformaciones que se acometen. Se incrementan las aulas multigradas y se crean los concentrados rurales. Al mismo tiempo que hay un aumento de escuelas de grupos multigrados y la creación de los internados en zonas urbanas.
En el curso escolar 1962-1963 surgen los primeros cambios, que “mejorarían” el multigrado. Se dividieron las aulas multigradas, se atendería un grado en una sesión y el otro en la otra sesión. Esta medida facilitaba el trabajo del maestro, pero se desintegraba el grupo escolar.
La atención al sector rural constituye una de las prioridades en el trabajo educacional del país y de sus provincias en particular y dentro de este, los problemas relacionados con la escuela rural; aspecto que se ha convertido en la época contemporánea en un elemento esencial para la formación y desarrollo de la personalidad del educando, el docente y las familias del sector rural.
YO, SÍ PUEDO
Una de las realizaciones significativas dentro del proceso educacional cubano corrió a cargo del método de alfabetización “Yo sí puedo”, mediante el cual millones de personas en el mundo salieron de las tinieblas de la ignorancia y en la actualidad saben leer y escribir.
De igual manera, hay que tomar en cuenta la concepción de antídotos contra pandemias como ocurrió con las vacunas cubanas para combatir la COVID-19, que dejó una estela de muerte en el planeta, en tanto que esa creación surgió de científicos formados en la Revolución y de centros concebidos para salvar seres humanos.
Esa filosofía parte también de las ideas del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien expresó que Cuba no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene, y sus logros en ciencia o educación no implican ganancia o utilidad alguna, porque se basan en otro concepto del líder de la Sierra Maestra, el internacionalismo proletario.
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