Respaldada por 25 títulos mundiales, 3 coronas olímpicas, 9 gallardetes en Copas Intercontinentales, 11 en Juegos Panamericanos y 13 en Centroamericanos y del Caribe, Cuba alistó a sus mejores peloteros para enfrentar en marzo de 2006, el mayor reto beisbolero de su historia hasta aquel momento: el primer Clásico Mundial, cuya sexta versión se celebrará en el actual mes.
Antes, durante y después del certamen, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se mantuvo al tanto de todos los detalles referentes al fortísimo torneo.
Previo a la partida hacia la principal confrontación de selecciones beisboleras que a nivel internacional se organiza en el planeta desde hace 20 años, Fidel recibió el 5 de marzo de 2006 en el Palacio de la Revolución a los 30 peloteros que defenderían el pabellón nacional.
Como reseñó el periodista Alfonso Nacianceno en la edición del diario Granma, del 6 de marzo, resultaron dos horas de conversación en un ambiente fraternal, en la que el líder histórico de la Revolución analizó numerosos detalles: la preparación, la composición del equipo y las selecciones contrarias; de las características de los estadios techados y el césped artificial, del calendario del torneo y las transmisiones televisivas.
Se interesó también en las reglamentaciones especiales para el pitcheo e indagó cómo se habían preparado nuestros lanzadores para este reto.
El Comandante en Jefe rememoró su afición por el deporte desde niño y recordó algunas anécdotas de sus experiencias como lanzador y jardinero. «Entonces se jugaba en los centrales azucareros y solo se conocía a los jugadores en los 3 kilómetros a la redonda», dijo.
«Comprendo por eso lo que significa que ustedes sean conocidos en el mundo entero y que nuestro país sea reconocido en todas partes –señaló. Este es un país con honor y un país respetado, porque ha sabido luchar con coraje y dignidad».
Puntualizó que esta sería la lid más dura que Cuba haya enfrentado y el pueblo estaba consciente de ello, pero a la vez, hay mucha confianza en la calidad y la entrega de nuestros peloteros: «Confiamos en la calidad de ustedes, en el honor de ustedes, en la firmeza de ustedes».
Recordó la formidable actuación del equipo criollo contra los Orioles de Baltimore y alentó a la selección a entregarlo todo en el terreno. «Los despido con las palabras del Che: ¡Hasta la victoria siempre!»
Ante la nueva experiencia existían dudas sobre si el colectivo cubano era capaz de salir airoso en sus enfrentamientos con poderosas novenas cuajadas de estrellas de Grandes Ligas.
El team de la nación antillana quedó ubicado en el grupo C, con sede en el estadio Hiram Bithorn, de San Juan, la capital puertorriqueña, donde figuraban también los planteles de Panamá, Holanda y el anfitrión.
La selección que dirigió el difunto Higinio Vélez aseguró su presencia en la segunda ronda al vencer a Panamá, a Países Bajos y ceder frente a Puerto Rico.
Luego derrotaron a Venezuela y tomaron revancha ante los locales y aunque cayeron con República Dominicana, lograron acceder a la semifinal del Primer Clásico Mundial, algo que muchos no les pronosticaban.
Luego de transitar por la primera y segunda parte, para colarse en las semifinales, Fidel envió un mensaje de felicitación a la selección por el trabajo desplegado y por llegar a la citada etapa.
Esto lo hizo saber el mentor Higinio Vélez en conferencia de prensa, en la cual recordó que el equipo había sido recibido por el máximo dirigente antes de partir hacia Puerto Rico.
«El Presidente no nos exigió ganar la competencia, pero sí que jugáramos bien y enseñáramos al mundo cómo se juega béisbol en Cuba», afirmó el mentor de los criollos.
Tras batir 3 carreras a 1 al poderoso equipo de República Dominicana en la antesala de la final, los cubanos pasaron a la discusión del título contra Japón, equipo ante el cual cedieron ¡con las botas puestas!, 10 carreras a 6.
Realmente, lo sucedido en aquel certamen finalizado el 20 de marzo de 2006, fue una hombrada en la cita más fuerte en que se habían involucrados los peloteros cubanos hasta ese momento.
El pueblo les organizó un gran recibimiento el martes 21 de marzo. La selección nacional fue acogida en el aeropuerto José Martí a las 5 de la tarde y desde allí realizó un recorrido hasta concluir en el Coliseo de la Ciudad de Deportiva, donde los volvió a recibir Fidel.
En el diálogo con los subcampeones del Clásico, el Comandante en Jefe significó que el amplio recibimiento del pueblo a sus peloteros traslucía el orgullo no por las victorias de alguien en particular, sino por las victorias en una competencia que se estableció para compensar la exclusión del béisbol del programa de los Juegos Olímpicos.
«Ustedes habían ganado la medalla de oro mucho antes del último partido. Ustedes lucharon con la frente en alto hasta el final”, puntualizó.
El villaclareño Eduardo Paret entregó al Comandante la bandera cubana que presidió los días de gloria en San Juan de Puerto Rico y San Diego, California.
Además, el yumurino Yoandy Garlobo le entregó a Fidel dos pelotas firmadas por la treintena de jugadores. A su vez el mandatario cubano obsequió a cada integrante del equipo un reconocimiento “por la hazaña”: un bate especialmente diseñado, y al mentor Higinio Vélez un diploma enmarcado en un cuadro con la inscripción: “Felicidades campeones de la dignidad” y saludó personalmente a los miembros del cuerpo técnico.
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