Estimular la capacidad de análisis

Foto: Radio 26

En el escenario mediático actual, las velocidades de la información y el audiovisual instauran experiencias inéditas en diferentes espacios, donde las personas comparten nuevos modos de estar juntos, mediante una dialéctica de la apropiación. Esta tiene que ver, tanto con la cultura como la tecnología.

   Durante el reciente XI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, representantes de colegas de todo el país, reclamaron la urgente necesidad de pensar y llevar a la práctica una nueva cultura comunicacional para el socialismo. Esta prioridad, según se acordó en el cónclave, forma parte del plan de acción de la UPEC durante el período 2023-2028.

   El asunto tiene notable connotación en la sociedad cubana en red. Pensemos,  ante todo, en claves comunicacionales de importancia.

   Descuella, en tal sentido, la conquista del conocimiento, pues requiere además de un esfuerzo creativo incorporar al quehacer personal los nuevos territorios dominados por las zonas del saber donde agudos pensadores esgrimen teorías para nutrir el discernimiento en todas las etapas de la existencia.

   Los diversos, amplios, y a veces controvertidos universos de temas, contenidos, soluciones formales que circulan por disímiles corrientes subterráneas, forman parte de los desafíos que la comunicación le plantea al periodismo, a los sistemas institucionales de la educación, las ciencias y la cultura.

   Sin dudas, estamos situados en medio de un cambio de época, lo cual exige estudiar la visualidad que se socializa por diferentes canales. Si antes hablábamos de la foto, hoy reflexionamos sobre la concreción simbólica de las imágenes, que se han convertido en elementos esenciales de las prácticas sociales y definen la forma en que experimentamos y significamos la realidad.

   Meditemos sobre el valor icónico de ver. En ese acto, no pueden quedar excluidos los contextos, pues designan el conjunto de lugares, ámbitos, circunstancias, sistemas de valores heredados, el sucesivo reconocimiento de códigos y recursos que se fijan en la conciencia  del ser humano.

   Nuestro tiempo exige ideas, aportes, hallazgos, que contribuyan a nutrir el pensamiento. Esta es una condición esencial para desarrollar el proceso de construcción de la nueva cultura comunicacional. En él, la visualidad debe ser analizada como cultura en movimiento, que fluye con su carga de condicionamientos sociales y discurso de poder.

   Cada producto comunicativo y audiovisual debe tener su propia distinción simbólica, una manera propia de decir. Nunca lo olvidemos, el lenguaje modifica, transforma el comportamiento de los sujetos hablantes y de los destinatarios.

   Es insuficiente en los mensajes el uso correcto de las palabras; ellas, junto a la gramática visual, proponen narrativas que influyen, definitivamente, en el aprendizaje y en la capacidad de razonamiento lógico de las mayorías.

   Las mediaciones culturales proponen interrogantes, abren nuevas vías a la investigación.

   También de ese entramado forma parte el nuevo modelo de prensa pública que necesitamos para el socialismo cubano.

   Siempre esperamos comprender las esencias de las cosas, y cuando se amplían las cosmovisiones individuales y colectivas, existen las posibilidades inmediatas de estimular en los otros la capacidad de análisis.

   A todos los expertos involucrados en los procesos comunicativos les debe guiar un fin premeditado: convencer mediante argumentos e interpretaciones. Ningún proceso ocurre de la noche a la mañana, en la actualidad se impone enriquecer la cultura comunicacional como energía transformadora frente a la oleada colonizadora global. Pensemos en esto. (Sahily Tabares, ACN) 

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