En emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, tal cual advirtió el Comandante en jefe Fidel Castro, está la esencia de las nuevas medidas anunciadas por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en sus recientes declaraciones a la prensa.
También subyace un principio enarbolado décadas atrás por el General de Ejército Raúl Castro, cuando llamaba a desatar los nudos que impedían a las fuerzas productivas desarrollarse o ser más eficientes, por la resistencia que ofrecían la burocracia y el inmovilismo.
La insostenible situación económica y social que enfrenta hoy el país, debido fundamentalmente a la política de asfixia y de asesinato colectivo implementada por el gobierno estadounidense, nos obligan entonces a una estrategia de supervivencia que a su vez incentive la esperanza, la creatividad, la fe en la victoria.
El propio mandatario recordó la idea de Fidel de que “cada oportunidad en medio de una crisis hay que aprovecharla como un momento de despegue, como un momento de crecimiento".
Cuando por las presiones de Estados Unidos importantes cadenas hoteleras y logísticas e inversionistas extranjeros rompen sus vínculos con Cuba, y debido al cerco energético los apagones y la paralización de servicios vitales siguen afectando la calidad de vida de la población y la producción de bienes y servicios, se impone recurrir a cambios sustanciales, a prioridades, muchas de las cuales no admitirían más demoras.
Como ocurrió durante el enfrentamiento a la epidemia de la COVID-19, en que todo el territorio se movilizó y unió fuerzas e inteligencia, se impone crear "otras vacunas", en las se combinen dosis de ciencia, tecnología e innovación con mejor funcionamiento de los aparatos del Estado, sobre todo de los municipios y las empresas, ahora con mayores facultades y autonomía.
Pero el factor tiempo e incluso la aprobación de las leyes o normativas que respaldarán cada medida anunciada por el Presidente, son variables tan importantes como comprometer y estimular la participación, en la solución de nuestros problemas, de todos los actores económicos, estatales y privados, incluidos los cubanos residentes en el exterior.
La mayoría de los temas tratados en sus declaraciones a la prensa, y en particular decisiones relacionadas con la economía ante el actual escenario nacional por la agresividad de la administración Trump, desde hace tiempo venían debatiéndose en la Red de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC).
De manera que no se trataba de una coincidencia en ese sentido, sino del resultado de los aportes o propuestas de ideas hechas por académicos, especialistas, empresarios y otros profesionales, que esa organización social canalizó con la dirección del país, sin desmeritar las contribuciones de diversas instituciones, organismos y expertos.
Y subrayó este hecho como muestra de que a la hora de tomar decisiones estratégicas la Revolución tiene muy en cuenta las preocupaciones, opiniones y sugerencias de nuestra gente, y sobran los ejemplos de las veces que se le ha consultado a la población, a la academia, a los trabajadores, a los jóvenes, a la sociedad civil... proyectos de leyes o de programas como el Económico y Social del gobierno para el 2026, en aras de enriquecerlos.
Pues precisamente éste requerirá de algunos cambios, a tono con el incremento de la perversidad del gobierno imperial, que no podemos olvidar que una agresión militar contra Cuba está en sus planes.
Por ello la primera prioridad, dijo Díaz-Canel a los reporteros, es la preparación para la defensa, y en tal sentido cada vez resulta mayor la participación en ejercicios y demostraciones de las estructuras y fuerzas desde los barrios o zonas de Defensa.
Entre las medidas anunciadas resaltan sumar nuevos actores al desarrollo del turismo y en la gestión y producción de energía, la importación y exportación directa sin tantos intermediarios estatales, la eliminación de actividades prohibidas a Mipymes y cuentapropistas, la reducción del aparato estatal, quitar trabas al desarrollo empresarial y el uso de la tierra para quien realmente pueda producir.
En resumen, el Primer Secretario del Comité Central del Partido habló sobre la importancia de romper trabas para estimular la producción nacional, tanto “para ofertar más bienes y más servicios a nuestra población”, como para la exportación que haga posible los ingresos.
“O sea, que la perspectiva de todo lo que proponemos es que entre todos podamos impulsar productivamente el país, crear riqueza, y distribuir esa riqueza con justicia social”, subrayó Díaz-Canel.
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