El maestro que convierte lo imposible en aprendizaje

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ACN - Cuba
Y. Crecencio Galañena León I Fotos: Cortesía de los entrevistados
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27 Marzo 2026

  En un aula de la Escuela Regional Marta Abreu, de Santa Clara, un hombre de 43 años de edad, con 18 dedicados a la Educación Especial, escribe cada día historias de amor y superación junto a sus estudiantes.

   Yankiel Moreno Aguilar, licenciado en Educación Especial y máster en Ciencias de la Educación, está nominado este año al Premio del Ministro por sus loables resultados como docente.

--Su vocación: ¿por qué trabajar en la Regional Marta Abreu?

  “Desde pequeño había determinado que sería maestro. Tuve la dicha de formar parte del primer grupo de estudiantes que inauguró, en Villa Clara, el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Pedagógicas Manuel Ascunce Domenech y opté por la Educación Especial.  

   Trabajé durante varios años con escolares sordos y cumplí, así, el sueño de ser útil.

   Cuando se puso en marcha este proyecto de Fidel Castro, de abrir en cada región del país una escuela para discapacitados físico-motores, Xiomara Perdomo —primera directora— me convocó.

   Para mí ha sido un honor. Significó salir de mi zona de confort y asumir un reto que demanda mayor sensibilidad, preparación, amor. Contribuir a la rehabilitación de estos niños para incorporarlos a la sociedad como seres humanos capaces... no podía decir que no”.

   Eris Danis fue uno de los primeros infantes en llegar cuando la escuela abrió. Con hipoplasia y ataxia cerebral, retardo en el desarrollo psicomotor y discapacidad intelectual leve, transitó con Yankiel desde segundo hasta sexto grado.

   Fueron años de trabajo diferenciado, de estrategias diseñadas especialmente para él, de reuniones constantes con su familia. Hoy ya no está en el centro, pero siempre llama para contar las buenas nuevas: participa en concursos de Matemática, y los maestros están asombrados por sus conocimientos.

   “Eso también es resultado nuestro”, dice Yankiel con orgullo.

--Su método: lograr que pequeños con discapacidades aprendan a leer y escribir. ¿Cuál es el secreto?

   “Resulta importante dominar el diagnóstico de cada alumno, conocer sus potencialidades, necesidades, motivaciones. A partir de ahí, diseñamos estrategias que impliquen a docentes, especialistas, rehabilitadores, familias. Elaboramos medios de enseñanza variados que motiven y apoyen la adquisición de conocimientos. Imparto clases divertidas, que propician la participación de todos. Esto se complementa con dedicación, preparación y mucho amor. ¡Mucho amor!”.

   Lucas Abel llegó desde Fomento con parálisis cerebral, cuadriparesia espástica y pérdida significativa de visión. No podía comer solo, no podía mover las manos. Yankiel preparó materiales con letra gigante, con colores que sus ojos pudieran distinguir. Poco a poco, le dieron herramientas para que se alimentara por sí mismo.

   Un día logró hacer su primer trazo. La emoción fue tan grande que se convirtió en noticia para toda su familia, incluso para toda la provincia. “Eso no tiene precio”, dice Yankiel.

--El vínculo: ser el “segundo padre” de Laritza, trabajar con Gregorio. ¿Cuál es la motivación?

   “Es cierto que existen situaciones difíciles en mi vida. Viajo hasta Santa Clara desde el municipio de Manicaragua cada mañana (casi 40 kilómetros), atiendo a mi abuela, resuelvo las situaciones cotidianas. Pero el amor por los niños, la alegría de ver sus logros, estar ahí para apoyarlos y darles esperanza, que me vean como un padre... eso puede más que cualquier dificultad.

   Que los niños no solo nos quieran como maestros, sino también como familia, nos llena de felicidad, de orgullo, de empatía. Ellos sienten confianza y protección. Nos cuentan sus cosas y los apoyamos. Esas son las razones que me impulsan a seguir, dando lo mejor de mí”.

   Laritza Rondón Verdecia llegó desde Camagüey con parálisis cerebral y cuadriparesia espástica. No caminaba. Hoy anda sola y agradece especialmente al quien llama su segundo progenitor.

   Tenía muchas dificultades para leer y escribir. Yankiel y su equipo se dedicaron a ella, la motivaron tanto que fue aprendiendo, construyó sus primeras oraciones.

   Hoy está en séptimo grado; obtuvo 98 en la asignatura de Español y 96 en Matemáticas; y quiere ser bibliotecaria. Se convirtió en amante de la lectura y es monitora de Historia. “Que un granito de arena nuestro haya contribuido a esa decisión... eso deviene lo más grande”, asegura el maestro.

   También tuvo a Gregory Joseph Sánchez Barreto, otro alumno camagüeyano, muy inteligente, con parálisis cerebral y ambliopía con astigmatismo, amante de la lectura, de la Historia y la Informática. Pero tenía dificultades para compartir, para ser solidario.

   Yankiel trabajó mucho para fortalecer esos valores. Gregory, hoy ya no está en la regional, pero siempre llama, agradece. Sus maestros en su tierra natal están sorprendidos por sus conocimientos.

   Hace unos días dejó un audio por WhatsApp: “El mejor profesor que he tenido en mi vida es Yankiel. Me enseñó a predicar con el ejemplo, a no ser autosuficiente. Es de las personas que más me ha enseñado. Le agradezco todo”.

   El profe escucha esas palabras con la misma emoción de la primera vez. “Que reconozcan el avance en ellos mismos... eso nos llena de alegría, nos conmueve, porque sentimos que sus resultados también son nuestros”.

   Afuera, el sol sigue su curso. Adentro, Moreno Aguilar sigue haciendo lo que mejor sabe: enseñar con el corazón y recordarles a sus siete estudiantes que ningún diagnóstico puede borrar el derecho a soñar.

   Yankiel Moreno Aguilar, 43 años, Maestro de Educación Especial. Nominado al Premio del Ministro 2026. Padre, hermano, amigo. Hombre de bien.


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