Contra viento y marea: primeros capítulos de la IV Liga Élite

Liga Élite del Béisbol Cubano

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ACN - Cuba
Boris Luis Cabrera | Foto de Roberto Morejón
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16 Mayo 2026

La Habana, 16 may (ACN) A contraluz de apagones persistentes y lluvias intermitentes que tensan cada jornada, la IV Liga Élite del Béisbol Cubano ha transitado sus primeros 12 partidos por equipo con apenas uno pendiente, prueba de una resistencia que sostiene el pulso competitivo del torneo.

   Lo que en el papel es calendario, en la práctica ha sido una carrera de obstáculos donde la lluvia acorta partidos y obliga a decisiones apresuradas, los relojes rotos en algunos estadios devuelven a los árbitros a la vieja escuela del cronómetro en mano, los retrasos en la alimentación dilatan los inicios y la desconexión tecnológica rompe la continuidad informativa, como si cada estadio jugara también su propio partido contra las circunstancias.

   En ese contexto adverso, la asistencia de 85 mil 563 aficionados —dos mil 455 por juego—, adquiere un valor simbólico que trasciende la cifra, con un pico de siete mil en el Calixto García, postales que revelan la fidelidad de un público que insiste en acompañar a pesar de las dificultades.

   Sobre el diamante, la competencia se comporta como un péndulo tenso donde Industriales ha sabido sostener el equilibrio con marca de 9-3, seguido por Artemisa (7-4), mientras el pelotón  —Las Tunas (6-6), Holguín (5-7), Matanzas (4-7) y Mayabeque (4-8)—, se mantiene en una franja donde cada juego redefine el mapa.

   El promedio ofensivo de .307 sugiere un torneo de bates calientes, con Mayabeque al frente (.329), pero es el pitcheo de Industriales el que introduce orden en medio del caos con 4.59 de efectividad y WHIP de 1.36, únicos además en superar los cinco ponches por cada nueve entradas (5.58), mientras Las Tunas apuesta por el control como refugio con 2.69 boletos por juego completo.

   La defensa, ese arte silencioso, también dibuja jerarquías con Industriales como referente (.977) y Matanzas lastrado por 18 errores (.957), en un torneo donde cada pifia resuena más fuerte cuando las condiciones externas ya imponen suficiente incertidumbre.

   En lo individual, el campeonato encuentra rostros que lo narran desde el rendimiento: Anyelo Videt batea desafiando la lógica (.483, tres triples, OPS de 1.258), Luis Vicente Mateo construye constancia a golpe de hits (22) y dobles (siete), y Yaser Julio González convierte cada turno en amenaza con siete jonrones, 38 bases recorridas y un slugging de .844.

   Frederich Cepeda, en cambio, domina el tiempo del turno con un promedio de embasado de .569 y 13 boletos, mientras Yasiel González capitaliza oportunidades con 19 impulsadas, y José Amaury Noroña introduce la velocidad como variable (tres robos).

   Desde el montículo, la narrativa se completa con Yosmel Garcés sumando tres victorias, Yunier Batista cerrando puertas en cinco ocasiones y Rafael Orlando Perdomo liderando los ponches (14), mientras Jesús Quintán y José Luis Braña afinan la precisión (2.08 de efectividad) y Andier Reyes reduce el tráfico a su mínima expresión con WHIP de 0.94.

   De esta manera, entre luces que se apagan y juegos que se rehacen sobre la marcha, la Liga Élite no solo avanza: se reinventa en cada jornada, demostrando que incluso en condiciones adversas el béisbol cubano encuentra la manera de contarse a sí mismo sin detener el juego.


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