Cienfuegos, 15 may (ACN) La costumbre de levantarse con el cantío del gallo es de las tradiciones que aún quedan arraigadas, en los dos pilares de la familia campesina constituida por Deisy Hernández Martínez y Emilio Bermúdez Cuellar, un matrimonio de la provincia de Cienfuegos que sienten que sus vidas evolucionaron para bien, a la par de la Revolución Cubana.
Hoy que se celebra el Día Internacional de la Familia, y que el territorio cienfueguero festejará muy pronto el 17 de Mayo, jornada dedicada al campesinado cubano, es pertinente mirar al interior de esa pequeña organización, considerada el núcleo fundamental de la sociedad.

A contrapelo de lo ocurrido en el primer encuentro de Eva y Adán, y la mítica manzana, esta vez fue Emilio quien ofreció un genuino mango criollo a Deisy, aquella jovencita que de solo levantar la vista se enamoró del guajiro bien plantao que tenia enfrente.
En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Bermúdez Cuellar contó que: “Yo nací en una casa de guano, con tablas de palma y piso de tierra, y conocí la energía eléctrica cuando crecí y venia a Cienfuegos.
“Imagínate, el primer teléfono que oímos sonar era de punto a punto, y fue todo un acontecimiento para los muchachos del barrio, que íbamos a escuchar el aparato ubicado en el centro de acopio de caña en Ajuria, del municipio de Rodas.
Su esposa Deisy nació en La Victoria, un área rural próximo al central 5 de Septiembre, y recuerda que su papá se levantaba a las tres de la mañana a enyugar tres yuntas de bueyes, para tirar caña hacia el centro de carga.
Con el tiempo vinieron los hijos y nietos, pero nunca se despegaron del campo, tan es así que ahora la finca Punta La Cueva viene a ser la consagración y réplica mejorada de los sueños de ambos.
El desarrollo durante más de 60 años no solo refleja otra realidad material, donde resalta una casa confortable, computadora moderna, conexión a Internet, ollas eléctricas, alta productividad de la finca, y tributación de viandas hortalizas y frutas hacia el municipio cabecera.
También la transformación se ejemplifica con el empoderamiento ganado como familia campesina, con un estilo de producir sustentado en la agroecología que, aunque hace sus guiños a los tiempos antiquísimos, también se parapeta en la ciencia y la innovación para producir alimentos sanos con más rendimientos.
Sin dudas han cambiado muchas cosas en la vida de”los guajiros” -indica Daisy- pero otras no, porque “a las 5 ya estamos en pie, y lo primero es colar el buchito de café”, porque al parecer el acto de procesar el aromático brebaje sigue siendo el buenos días al rocío, a la neblina y al amanecer.

“Luego hay que ordeñar la vaca y preparar desayuno porque Emilio se va para el conuco y yo me quedo en la atención a los animales domésticos y los preparativos del almuerzo y comida, de los trabajadores y de nosotros, o de los tantos invitados que llegan cada día a la granja”.
Y es que la finca es un aula anexa de la Universidad de Cienfuegos, con una sala de capacitación José Ramón Mesa Reinaldo, donde imparten conferencias y capacitación sobre agroecología, realizan talleres, cumpleaños, y evalúan los disimiles proyectos para obtener biofertilizantes, hidratar los productos agrícolas, o la obtención de nuevos clones de viandas.
Por eso Deisy y Emilio son anfitriones por excelencia en Punta la Cueva, perteneciente a la cooperativa de créditos y servicios Dionisio San Román, donde reciben a estudiantes, profesores, periodistas, investigadores, tesistas o a Doctores en Ciencias, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños o del Partido.

Ella se especializa en la elaboración de puré y extensores, desarrolla cría de animales domésticos y se inclina por las abejas meliponas, mientras Emilio además de la producción de viandas y hortalizas le atrae investigar sobre el mejoramiento de los suelos para obtener más rendimientos, con resultados halagüeños como un reciente Premio Citma 2025 en innovación.
Ahora construyen una miniindustrias para aprovechar al máximo las cosechas de las 10 hectáreas de la granja, donde incluye casas de cultivos y áreas de frutales y de experimentación de nuevos clones de boniato en conjunto con el Instituto de investigación de Viandas Tropicales y la Universidad de Cienfuegos.
Aquellos guajiros que no conocían el teléfono hoy se mueven en las redes como las nuevas generaciones, y han sabido aprovechar toda la sapiencia que desborda el grupo de whatsapp creado por este campesino, donde disertan y muestran sus experiencias especialistas de diferentes universidades y centros de investigación de Cuba.
Cuando pequeño alguien le llevó a enyugar una yunta de bueyes, y le dijo: “para que sepa que buey va a la derecha, cual manda, y tú pongas los pies sobre la tierra”, y hasta el sol de hoy no ha podido desarraigarse del surco junto a su esposa, aquella que enamoró con un mango hace 44 años.

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