Santa Clara, 28 ago (ACN) Con una mirada reflexiva al cimarronaje como componente esencial de la identidad nacional, la ciudad de Santa Clara acogió la décimo octava edición del Festival Internacional Timbalaye: La Ruta de la Rumba, encuentro coordinado por el Sistema Provincial de Casas de Cultura.
La cita integró un espacio teórico donde se debatieron ponencias enfocadas en la impronta de la herencia africana en la cultura cubana, marco en el cual se presentó el volumen Estudios sobre los cantos de cuna tradicionales cubanos, de la investigadora Martha Esquenazi, publicado por el sello editorial del Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC) Juan Marinello.
Alejandro Batista López, director de la revista Signos e investigador de la Casa Feijóo, declaró a la ACN que conectar la rumba y las expresiones folclóricas con los cantos de arrullo infantiles permite entender la integralidad de la resistencia cultural de raíz africana.
"El cimarronaje no fue únicamente la huida física hacia la libertad en el monte; constituyó también la preservación activa de la memoria afectiva, del lenguaje y de la espiritualidad a través del canto materno".
Asimismo dijo que estudiar las nanas tradicionales demuestra cómo la ternura y el ritmo sobrevivieron al horror de la esclavitud para nutrir la sensibilidad de la nación.
El programa del evento concluyó con una vistosa actuación de la agrupación músico-danzaria OKOKAN, galardonada con el prestigioso Premio Memoria Viva, junto a los investigadores que respaldaron la conformación del expediente del conjunto en la categoría de Proyección Artística.
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