Debaten en la UNEAC en torno a unipersonal sobre Juana Bacallao 

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ACN - Cuba
ACN | Fotos: Dircom Uneac
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28 Mayo 2026

   La Habana, 28 may (ACN) Una nueva sesión del espacio Encuentro con la Crítica tuvo lugar hoy en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), esta vez dedicado a la obra El nombre de Juana, dirigida por Osvaldo Doimeadiós y protagonizada por Monse Duany.  

   Según publica la organización en su perfil de Facebook, la cita fue moderada por Marilyn Garbey, presidenta de la Asociación de Artistas Escénicos, y contó con la presencia, además, de Marta Bonet de la Cruz, presidenta de la UNEAC, y de Magda Resik, vicepresidenta primera, quienes alimentaron con sus reflexiones el debate en torno a la trascendencia cultural de esta pieza. 

   El nombre de Juana no se limita a narrar la vida de quien fue inscripta como Neris Amelia Martínez Salazar, —luego bautizada artísticamente como Juana Bacallao—, sino que transforman a la artista en símbolo de cubanía y en metáfora de la nación.  

   A través de Juana se homenajea a Cuba, a su cultura popular y a la resistencia de una mujer negra y pobre que, desde la marginalidad, conquistó la escena nacional e internacional, se destacó en el espacio.  

   Doimeadiós concibió el montaje como un viaje constante de entrada y salida del personaje, permitiendo al espectador descubrir las múltiples perspectivas de las mujeres y las muchas “Juanas” que habitan en una sola. 

   La obra se articula en cuatro cuadros, cada uno marcado por un color que evoca el estilo del cabaret; destacándose el rojo,  sintetizado en el vestuario por Ismael de la Caridad, con referencias al soul y a figuras como Tina Turner, que a la vez refuerzan la imagen de las mujeres afroamericanas. 

   Sin lugar a dudas, trascendió en el encuentro, esta estética mezclada con lo culto y lo popular, se convierte en un homenaje al surrealismo cubano; ya que Doimeadiós ha mirado con justicia la cultura popular, integrándola en un discurso escénico que trasciende lo anecdótico y se convierte en reflexión sobre identidad y memoria.  

   Tras un rotundo éxito en varios escenarios del país, El nombre de Juana, deviene no solo un tributo a una artista irreverente, sino también una evocación teatral que coloca en el centro a la mujer como símbolo de permanencia, perseverancia, autenticidad y profunda simpatía. 


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