Santiago de Cuba, 29 nov (ACN) Con énfasis en la protección del patrimonio y la recuperación tras el paso del huracán Melissa, especialistas, productores y pobladores celebraron hoy en el cafetal La Isabelica, de esta ciudad, el aniversario 25 de la inscripción del paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras del sudeste cubano como Patrimonio de la Humanidad.
Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en La Habana, expresó que constituye un honor festejar esta fecha, que en algún momento pareció imposible debido a los daños ocasionados por el ciclón; y resaltó que la presencia en el sitio es una demostración de absoluta resiliencia.
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Conmemoramos, dijo, un cuarto de siglo de compromiso con la memoria, la identidad y la resistencia de un pueblo que ha sabido custodiar un lugar único en el mundo, el cual recuerda el papel de Cuba en las rutas comerciales del café, la interacción entre Europa, el Caribe y América Latina, y es testimonio de las comunidades que construyeron con esfuerzo y creatividad haciendas, caminos y sistemas productivos en un entorno montañoso desafiante.

Subrayó el valor paisajístico y social de este patrimonio, el cual recoge la memoria de generaciones de trabajadores y familias que hicieron del café un símbolo de identidad y convivencia, afirmó.
Señaló que la declaratoria de la Unesco constituye un reconocimiento a la capacidad de la isla de preservar su historia, compartirla con el mundo y acompañar a las comunidades para mantener vivo este sitio.
Lemaistre manifestó la solidaridad de la Unesco con las familias afectadas por Melissa y el homenaje a quienes iniciaron con valentía la reconstrucción del lugar.
Asimismo, ratificó el compromiso de apoyar la recuperación del paisaje arqueológico mediante asistencia técnica, cooperación internacional y programas participativos y de capacitación con enfoque sostenible.
Este aniversario, expresó, confirma que el patrimonio es también un recurso para la educación, el turismo sostenible, la investigación y el orgullo comunitario.
Alejandro Hartmann, historiador de Baracoa y vicepresidente de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las ciudades patrimoniales de Cuba, destacó que el café constituye parte intrínseca de la vida cotidiana y de la esencia del cubano.
Este cafetal representa la identidad y la cubanidad; es orgullo de Santiago, de Cuba y del mundo, afirmó.
Yaumara López, jefa del departamento Caminos del Café de la Oficina del Conservador de la Ciudad, recordó que la declaratoria significó una nueva etapa de investigación, gestión y comunicación de los valores culturales y patrimoniales vinculados al aromático grano.
Según dijo, deviene ejemplo paradigmático el proyecto Caminos del Café, por sus resultados en la rehabilitación integral de la hacienda Fraternidad y la creación del Centro de Interpretación de la Cultura del Café, Casa Dranguet, único de su tipo en el país, que recientemente celebró su décimo aniversario.
El 29 de noviembre del año 2000, la Unesco declaró como Patrimonio de la Humanidad el paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras del sudeste de Cuba, localizado en las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo.
