Santa Clara, 16 oct (ACN) Primera de su tipo fundada fuera de la capital del país, la Escuela de Formación de Trabajadores Sociales Abel Santamaría Cuadrado, de Villa Clara, una institución que acogió en su nacimiento a estudiantes de toda la región central de Cuba, conmemora hoy su aniversario 23.
Rolando Fundora La Rosa, director de la instalación desde sus inicios en 2001 y actual titular de servicios de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, compartió con la Agencia Cubana de Noticias sus remembranzas sobre los orígenes de un plantel que preparó a quienes el Comandante en Jefe Fidel Castro denominara como “médicos del alma”.
“La idea de constituir el centro partió de Fidel ante la urgencia en el país de asistir a personas en situación de desamparo; en resumen, de toda la sociedad que requería de personal calificado para su atención”, afirmó.
El también pedagogo resaltó que el surgimiento de la institución resultó exitoso por la oportunidad de apoyar en cada uno de los municipios villaclareños a ciudadanos con carencias de carácter comunitario, no solamente de tipo material o constructivo, sino también en la esfera espiritual, que constituía una prioridad impostergable.
Enfatizó en la incorporación de todos los empleados, tanto docentes como de apoyo, a las labores de reparación y remodelación del inmueble antes de acoger a los primeros 852 alumnos, entre ellos, algunos que “jamás imaginaron poder continuar instruyéndose”.
“Fidel planteó en la apertura que la meta consistía en conseguir que esos jóvenes que ingresaron al recinto lograran proseguir sus estudios universitarios”, indicó Fundora La Rosa, quien estuvo al frente de la docencia durante alrededor de 15 años.

Puntualizó que el colegio, vinculado a la casa de altos estudios desde lo metodológico y organizativo, amplió su radio de acción más allá de las fronteras nacionales, al capacitar egresados de Venezuela y Bolivia, por petición de los mandatarios Hugo Chávez y Evo Morales.
“El centro funcionaba las 24 horas, con una cocina que hacía tres turnos, el personal de limpieza laboraba todo el día, los profesores que orientaban a los alumnos trabajaban sin interrupción”, narró.
Fundora comentó, además, que la entidad instruyó a los primeros rehabilitadores y directivos de los centros diagnósticos integrales venezolanos, en lo que catalogó como “una experiencia formidable”.
“Generó un ambiente de participación, dedicación y entrega revolucionaria”, aseveró, y apuntó que los graduados intervinieron en relevantes misiones dentro del territorio nacional, como la cosecha de papa y colaboraciones en el exterior.
“Me satisface que la Universidad Central conserve actualmente la profesión de trabajo social como perfil dentro de sus especialidades de ciclo corto, la función de esos egresados continúa siendo imprescindible para socorrer a la ciudadanía más desprotegida”, concluyó.
La permanencia de esta especialidad en la educación superior cubana evidencia la prioridad que mantiene el país a la protección de sus sectores más vulnerables, reafirmando el principio de que ninguna persona quedará desatendida, aun en medio de complejas circunstancias económicas.
Durante del acto de inauguración de la Escuela de Formación de Trabajadores Sociales en Villa Clara, el 16 de octubre de 2001, Fidel Castro expresó: “No nos desanima nada, nada habrá que pueda desalentar a este pueblo, porque casi 43 años de lucha han demostrado que nada puede rendir a este pueblo”.
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