Santa Clara, 10 may (ACN) Cada mes de mayo desde hace 165 años, la ciudad de Santa Clara recuerda la inauguración del Monumento a la Cruz en el puente sobre el arroyo Cubanicay, hoy conocido popularmente como Puente de la Cruz, un símbolo que con el tiempo ha devenido epicentro de una de las leyendas más arraigadas en la tradición oral villaclareña.
Fue el 3 de mayo de 1861 cuando quedó oficialmente inaugurada el monolito de mármol donado por el catalán Martín Camps Oliver, quien la mandó a traer desde Barcelona, España, a un costo de 20 onzas de oro; sin embargo, mucho antes de aquella fecha, en el mismo lugar existía una rústica cruz de madera que, según los historiadores, los fundadores de la villa encontraron al llegar desde Remedios el 15 de julio de 1689.
Hedy Hermina Águila Zamora, historiadora de Santa Clara, declaró a la ACN que la réplica de madera encontrada por aquellos primeros pobladores indicaba la presencia de restos humanos en el lugar, lo que originó una hermosa y trágica leyenda que ha trascendido por siglos y enriquece el folclor de la ciudad.
Según relata el historiador Florentino Martínez en su obra "Ayer de Santa Clara", la leyenda data del siglo XVII y cuenta sobre una joven llamada María de la Cruz, de 18 años, que vivía con sus padres y su hermano Ramón en una hacienda cercana.
El hermano, de carácter impulsivo y violento, alimentaba un profundo rencor hacia Jacinto, un montero contratado por la familia, cuya habilidad con el lazo era superior a la suya; pero lo que Ramón ignoraba era que entre Jacinto y María de la Cruz había surgido un apasionado romance, que los jóvenes mantenían en secreto para evitar conflictos.
Una noche, al descubrir la cita de los enamorados a orillas del río, Ramón, ciego de ira, desenvainó su machete y se abalanzó contra Jacinto, pero María se interpuso entre ambos y recibió el golpe mortal que le segó la vida.
Aquel trágico desenlace culminó con la muerte de Ramón a manos de Jacinto, quien, sumido en el dolor, enterró a su amada junto al arroyo y clavó sobre su tumba una rústica cruz de madera como símbolo de su amor eterno.
Esa cruz, renovada por generaciones posteriores, permaneció en el lugar y dio origen al nombre del puente que hoy une la calle Independencia con la carretera a Camajuaní de la ciudad de Santa Clara.
Con el paso de los años, el monumento sufrió varias vicisitudes: en 1921 fue derribado por algún desaprensivo, siendo repuesto por el doctor Pedro Camps y Camps, hijo del donante original, y reinaugurado el 12 de agosto de 1922.
En 1996, el huracán Lily destruyó la cruz y fue restaurada al año siguiente; la que se aprecia hoy es la tercera réplica que perdura en el lugar, mientras la original reposa en la Casa de la Ciudad.
La tradición de la cruz también dio origen a las populares Verbenas de la Cruz de Mayo, que se celebraban durante nueve días en la calle Santa Elena, hoy Independencia; los vecinos adornaban las calles con palmas, flores y luminarias, y cada noche un padrino diferente patrocinaba las veladas con música, bailes, juegos y fuegos artificiales, festejos que se mantuvieron hasta el estallido de la Guerra de 1895.
Hoy, el Puente de la Cruz continúa siendo testigo vivo de la historia santaclareña; cada 15 de julio, durante las celebraciones por el aniversario de la fundación de la ciudad, el pueblo y las autoridades locales se dan cita en este lugar para recibir simbólicamente a una representación de remedianos, recreando aquel encuentro fundacional de 1689 y manteniendo viva la memoria de una tradición que mezcla historia, fe y leyenda.



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