Las Tunas, 15 de ene (ACN) En los primeros pasos de la Revolución el Comandante en Jefe Fidel Castro sentó las bases de una Cuba soberana al aseverar que “el futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia”; y ese pensamiento lo ha cultivado el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Luis Urquiza Jorge, en Las Tunas, con saberes en las nuevas generaciones, en pos de garantizar un porvenir de innovación.
Para un pueblo que estableció en el conocimiento su principal escudo y la herramienta de desarrollo más legítima, este centro educativo constituye un pilar fundamental en el progreso del territorio, pese a los disímiles obstáculos y limitaciones a lo largo del país.
Desde septiembre de 1986 las aulas del IPVCE tunero han sido el primer eslabón de una cadena que entrelaza los distintos laboratorios y esferas de la vida productiva de la nación, de ahí el amor y el compromiso de los educandos para formarse como profesionales competentes y, sobre todo, seres de bien en una apuesta por conservar los valores humanos de una sociedad inmersa en un contexto convulso.
Nuestros estudiantes y el claustro en general reflejan el rostro de la resistencia creativa porque no solo han aportado datos o fórmulas, sino soluciones a problemas reales del escenario en que se desempeñan, sin buscar lucro o méritos individuales, por el contrario, en función del bienestar colectivo, comentó el Doctor en Ciencias de la Educación, Guillermo Machado Martínez, quien funge como subdirector de la actividad científica en el plantel.
La huella iniciada con la medalla de oro en el concurso nacional de Física de Prudencio Guerrero Fernández -primer discípulo en participar en esa clase de eventos- continúa con el talento de otros en cada calendario y que ha visto en los últimos quince años el esplendor de los resultados desde los diversos niveles y asignaturas, incluido el ámbito internacional, gracias al empeño de quienes conforman el centro de entrenamiento provincial para alumnos de alto rendimiento.
Sabemos que investigar en las condiciones actuales requiere una dosis extra de sacrificio e inventiva, pero es precisamente en la dificultad donde la ciencia cubana crece, tal cual nos ha enseñado la historia reciente, pues ante cada desafío la respuesta ha venido con más ciencia, creación y unidad entre los pensamientos, refirió el profesor en exclusiva para la Agencia Cubana de Noticias.
Las festividades por el día de la ciencia cubana sorprendieron al preuniversitario en pleno apogeo con la realización de las competencias territoriales en varias materias, lo cual significa punto de partida para empeños mayores en los venideros meses.
A decir de Machado Martínez el deber del magisterio radica en “seguir con el trabajo para que cada resultado científico se convierta en bienestar para el pueblo, para que la innovación sea el motor de nuestra economía y para que Cuba siga siendo un referente de dignidad científica ante el mundo”.
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