Holguín, 11 jul (ACN) El primer vistazo que tuvo Cristóbal Colón de la isla de Cuba fue una línea infinita que divide cielo y mar, una curva llamativa en medio del verde, entre las montañas, que curiosamente simulaba la forma de un busto y le evocó versos de amor, y una arena tan fina que, siglos después, continúa bautizada como Playa Blanca.
No por gusto inmortalizó el paisaje en la historia como la tierra más hermosa que ojos humanos vieran, eternamente enamorado de ella; hoy, ubicada en el municipio holguinero de Rafael Freyre, la playa constituye uno de los paisajes predilectos de los visitantes y el escenario perfecto para disfrutar de una temporada de sueños o, como prefieren decir actualmente, “un verano siempre joven”.

Se encuentra en la costa nororiental de Cuba, en la entrada de la bahía de Bariay, por donde en 1492 arribaron las tres embarcaciones tripuladas por los primeros españoles que pisaron la isla, y a pocos kilómetros del poblado de Santa Lucía, capital del municipio, donde durante años el pueblo vivió alrededor del ingenio azucarero y basó su economía en la producción de azúcar.
Solo la naturaleza y destellos de antiguas construcciones permanecen como testigos de aquellos tiempos, pues hoy el municipio se sostiene gracias al turismo, el desarrollo agrícola y la defensa de un importante patrimonio cultural, que abarca desde las vías del ferrocarril hasta las dos torres que conducen a los viajeros al punto donde la historia se une con la actualidad.

Ejemplo de este desarrollo local es la base de campismo y otros espacios recreativos ubicados a lo largo de Playa Blanca, donde la niñez y la juventud encuentran su lugar ideal; así, todo aquel que la visita se transforma en un alma joven ante los numerosos sitios dedicados al disfrute de turistas locales y extranjeros.
Yandra Marrero Cruz, directora de la Empresa de Campismo en Holguín, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que se han dispuesto numerosas opciones para facilitar la llegada de los vacacionistas a la costa durante el verano, con transporte y ofertas variadas, accesibles para todo el público y con gran demanda, ya que con el tiempo el Campismo Playa Blanca se ha posicionado como uno de los más populares del oriente cubano.

Esto se debe a su calidad de primer nivel, una programación recreativa que integra deporte y cultura, y la atención y servicios de un equipo consolidado, formado en su mayoría por vecinos del municipio de Rafael Freyre, quienes han creado en la instalación una comunidad cálida y natural que transmite la familiaridad y amabilidad propias del buen cubano.

Desde la llegada, las risas de los niños, la música rítmica que se escucha en cada rincón y la alegría de las familias repartidas por la arena fina y las aguas cristalinas llenan de vida el verano, despiertan su propia juventud y recuerdan, cada vez que regresa la etapa estival, el motivo por el cual Colón inmortalizó el paisaje en su Diario.
En Rafael Freyre se vive un verano joven que, apenas en sus inicios, anuncia la alegría de un pueblo que ha esperado la etapa estival con ansias.
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
