Consolación del Sur, Pinar del Río, 16 ene (ACN) Este viernes pocos se quedaron en sus hogares en la cabecera de Consolación del Sur, porque los lugareños querían despedir a un hombre digno de esa tierra que, el pasado 3 de enero, murió cumpliendo con su deber.
En el panteón de los caídos por la defensa, en el camposanto municipal, reposan desde hoy las cenizas del capitán Yoel Pérez Tabares, ascendido póstumamente a mayor, y quien muchos califican como una persona noble, muy responsable con su trabajo y cariñoso.

No hubo un murmullo en el cementerio, solo se escuchaban las voces de mando del jefe de ceremonia de los dos pelotones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.

Una tarde fría y gris en la que fue imposible no llorar por la muerte de un cubano que se batió contra un enemigo más numeroso y fuerte, cumpliendo la misión encomendada en la República Bolivariana de Venezuela.

A los familiares y amigos los acompañaron las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia, vecinos y pobladores que acudieron en muestra de respeto, orgullo y admiración.

Desde el Museo Provincial de Pinar del Río- en la ciudad capital-, donde hasta el mediodía se rindió homenaje póstumo, fueron muchos los que a la orilla de la carretera presenciaron el cortejo fúnebre.

Se perdió un padre, un hijo, un esposo; pero la Patria ganó un héroe, había comentado hace poco a una colega Miriam Ramos, la esposa de Yoel.

Y cuánta razón en sus palabras. Desde el 3 de enero la agresión militar de Estados Unidos a Venezuela le dio a este país 32 héroes que vivirán por siempre en la memoria colectiva de un pueblo que se resiste a olvidar a los suyos.
Un pueblo que desde hace décadas mantiene una firme y clara convicción: Patria o Muerte.

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