Lilian y Nora, comparten su amor por la tierra y la familia

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ACN - Cuba
Yaniuska Pérez Verdecia (colaboradora)
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21 Agosto 2025

Santiago de Cuba, 21 ago (ACN) Cuando en el municipio santiaguero de San Luis se hable de mujeres que entregan toda su pasión y energía a sacar la mayor cantidad de alimentos a la tierra y desarrollar la ganadería territorial en la Cooperativa de Créditos y Servicios Antonio Guiteras de Rafael Reyes, los nombres de Lilian Serrano Silveira y Nora Lidia Galdo Serrano, aparecerán entre los primeros. 

   Estas dos orgullosas campesinas, comparten más que lazos de consanguinidad, el amor por la tierra y la familia, las une más allá de ser madre e hija. 
   Desde la finca El Renacer Lilian aporta a la producción de leche y carne, entregando más de 40 litros con 60 animales; un trabajo duro, pero para las santiagueras no hay misiones imposibles, dijo.

   Según refirió, los comienzos resultaron difíciles y no pocas personas la tildaron de loca, había que limpiar más de 25 hectáreas (ha) de marabú para percibir los logros.

   Relató a la Agencia Cubana de Noticias que hoy incursionan también en la siembra de cultivos varios y están preparadas cinco hectáreas en vinculación para la siembra de yuca y maíz.

   Mi mayor tesoro son mis tres hijos, dos de ellos siguen la tradición familiar, Oscar es mi mano derecha en la finca, él se encarga con maestría de la atención a las reses y Nora Lidia es mi niña, toda una campesina, que impresiona a todos, con tierras en usufructo, manifestó.

   La Bendecida es el nombre de la finca de Nora, una jovencita de 24 años que labra con sudor y esfuerzo su propia trayectoria agropecuaria. 

   Ya están listas las tierras, las siete hectáreas para la siembra de frío, maíz y frijol serán los cultivos principales, destaca la miembro del Buró no profesional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en el municipio.  

   Lo llevo en la sangre, es la herencia de mis padres, abuelos, tíos, precisó, nací y crecí en el campo y eso te absorbe, además, conocer de cerca los resultados de mi mamá y abuelo, enorgullece, y entonces, me dije, tú también puedes. 

   Nada mejor que ver aquí los logros de tanto desvelo y sacrificios, no es fácil, pero tampoco imposible, y nuestro aporte a la producción de alimentos resulta fundamental, por eso no me arrepiento de entregar mis años de juventud al surco, puntualizó.

   Desde sus experiencias recalcan que si tuvieran que aconsejar a una mujer, le diría que no tengan miedo; el trabajo en el campo no es cosa fácil, pero no hay imposibles para las féminas cubanas cuando se proponen algo, tenemos fortaleza, abnegación y mucha valentía.

   Comprometidas con el destino de la Revolución que las liberó para siempre, Nora Lidia y Lilian, se esfuerzan por hacer que la mujer de estos tiempos comprenda y asuma como propios los nuevos retos y deberes en la actualización del modelo económico, desde el organopónico, la finca, el cafetal, la oficina, el laboratorio, el taller, la cooperativa,  o en el barrio y la familia, como madres, guías y compañeras que saben ser.

   Sabemos que es necesario romper tabúes machistas muy arraigados en el sector, pero las campesinas de San Luis encontraron con su coraje, amor, conocimiento y abnegación, su sitio en el surco, por encima de tradiciones y prejuicios.

   Muestra de comprometimiento, prestigio y credibilidad son estas labriegas, quienes desde sus fincas demuestran su valía, ellas son dignas herederas de las genuinas tradiciones campesinas y ratifican con su labor que en el campo las mujeres son imprescindibles.


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