Nueva Gerona, 9 may (ACN) Transitar las calles de esta ciudad en Isla de la Juventud y encontrarse con una oruga de cinco o seis centímetros (cm) no es un hecho común, la escena, capturada en una instantánea y observada con curiosidad por esta reportera, se convirtió en el inicio de una búsqueda.
Comprender qué criatura era aquella que parecía anunciar la llegada de la primavera fue tarea de varios días.
El hallazgo resultó ser la Manduca sexta Johanssen, conocida popularmente como “Primavera del tomate”, clasificada dentro del orden Lepidoptera y la familia Sphingidae, esta especie se distingue por su voracidad, debido a que las larvas, apenas emergen del huevo, comienzan a devorar las hojas de las plantas hasta consumir incluso sus venas.
En una sola noche pueden defoliar por completo un cultivo, dijo por fin a la Agencia Cubana de Noticias Anabel Rodríguez Atencio, Máster en Ciencias en Sanidad Vegetal.
La metamorfosis de esta especie es completa: huevo, larva, pupa y adulto, pero en su etapa larval se concentra su capacidad de dañar los cultivos, dijo.
Expuso la además ingeniera agrónoma que durante unas tres semanas, la oruga crece hasta alcanzar de siete a 10 cm, con un cuerpo verde amarillento cubierto de finas cerdas, sus franjas diagonales blancas y negras, junto a un característico cuerno rojizo en el segmento anal, la hacen inconfundible.
Consecuencia de su apetito insaciable es la reducción del área foliar, lo que repercute directamente en el tamaño de los frutos y, por tanto, en la producción agrícola, afirmó Rodríguez Atencio.
Explicó que aunque también ataca otros cultivos de la familia de las Solanáceas —como tabaco, pimiento y papa—, existen diferencias notables entre la larva del tomate y la del tabaco, la última tiene siete franjas diagonales delimitadas por negro y un cuerno rojo o naranja, estos rasgos son esenciales para aplicar tratamientos adecuados de erradicación.
Con el cambio estacional suelen aparecer estas larvas, precisamente la primavera es su momento de reproducción, mientras aparezcan en pequeñas cantidades, son consideradas parte del equilibrio natural; sin embargo, cuando proliferan, se convierten en plagas que comprometen seriamente los cultivos locales, refirió la también subdelegada del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en Isla de la Juventud.
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