El "Yo Acuso" de Fidel en Santa Clara

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ACN - Cuba
Y. Crecencio Galañena León y Oscar Salabarría Martínez
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09 Agosto 2026

   Santa Clara, 9 ago (ACN) A 76 años del histórico "Yo acuso" pronunciado por Fidel Castro Ruz en la Audiencia de Santa Clara, y en el contexto del centenario de su nacimiento, la Agencia Cubana de Noticias rescata un pasaje poco conocido de la vida del líder cubano: su primera autodefensa como abogado, un hecho que no ocurrió en el juicio del Moncada, sino en la sala tercera del Tribunal de Urgencia de Las Villas, el 14 de diciembre de 1950. 

   Menos de tres meses después de haberse graduado como doctor en Derecho, el joven abogado asumió su propia defensa en una causa que lo llevaría a enfrentar al poder establecido y a sembrar las primeras semillas de su futura lucha revolucionaria.

   Fidel Castro Ruz se tituló en Derecho el 13 de octubre de 1950, con la tesis titulada “La letra de cambio en el derecho privado y la legislación comparada”, con la que obtuvo nota sobresaliente.

   Junto a sus compañeros Jorge Aspiazo Núñez de Villavicencio y Rafael Resén de Vigoa, abrió el bufete Aspiazo-Castro-Resende en Tejadillo número 54, en La Habana Vieja.

   Su inclinación por la abogacía no había sido vocacional; como él mismo confesaría más tarde, estudió Derecho porque discutía mucho y todos afirmaban que sería un buen abogado; sin embargo, la carrera jurídica se convertiría en un arma de lucha al servicio de los más desposeídos.

   La ocasión para su primera autodefensa tuvo como antecedente directo el 12 de noviembre de 1950, cuando Fidel, junto a Enrique Benavides, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), y otros dirigentes estudiantiles, se trasladaron a Cienfuegos para apoyar un mitin de alumnos del Instituto de Segunda Enseñanza, que protestaban contra las medidas del ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango.

   Lo que debía ser un acto pacífico terminó en una brutal represión policial; Fidel y Benavides fueron detenidos, trasladados primero al vivac de Cienfuegos y luego remitidos a la Audiencia de Las Villas, con sede en Santa Clara.

   Según relata el historiador Abel Aguilera Vega, en su tesis doctoral, Fidel “va a demostrar sus habilidades como líder de masas” en esta causa, “principalmente en su defensa de las causas que él consideró que eran justas”, elementos que caracterizarían toda su trayectoria como abogado y como político.

   Daily Sánchez Lemus, subdirectora de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, señaló que el expediente de ese juicio (la causa 543) “es un documento de gran valor histórico porque se conoce la historia del alegato más famoso, pero este es una historia que aunque se ha hablado es menos conocida y es una historia que hay que socializar”.

   El 14 de diciembre de 1950, en la sala tercera de la Audiencia de Las Villas, un joven Fidel Castro, de 24 años, se enfrentó al Tribunal de Urgencia; la acusación contra él y Benavides incluía “agitación y desorden público”.

   Para sorpresa de todos, Fidel decidió no contratar a un abogado defensor y asumir su propia representación; según la investigación del fallecido periodista villaclareño Aldo Isidrón del Valle, Fidel había llegado a Santa Clara el día anterior y había pernoctado en la casa del doctor Benito Besada, abogado que representaría a Benavides y que había sido compañero de aula de ambos en la Universidad de La Habana.

   Pero el juicio no transcurrió como esperaban las autoridades; Fidel, en lugar de defenderse de los cargos, lanzó una encendida denuncia contra los atropellos del ejército y la policía, la política corrupta del gobierno de Carlos Prío Socarrás y la miseria en que vivía el pueblo cubano.

   Su intervención, que el periodista José Antonio Fulgueiras calificaría como un “Yo acuso” en la prensa revolucionaria posterior, conmovió al público presente en la sala; el joven abogado, en lugar de hablar de sí mismo y de los cargos que se le imputaban, utilizó el banquillo de los acusados como una tribuna política.

   José Ramón González Guadarrama, reconocido fiscal villaclareño de la Sociedad Cubana de Ciencias Penales y Criminológicas, ha documentado que el valiente alegato de Fidel incluyó la célebre frase: “La república está en crisis, señores. Un sistema de propiedad de la tierra que condena a la pobreza o a la miseria a la mayor parte de la población rural. Un gobierno corrupto en el cual el robo descarado...”.

   El público, visiblemente conmovido, comenzó a aplaudir, lo que obligó al presidente del tribunal a desalojar la sala.

   Influido por la presión popular y la solidez de la defensa, el Tribunal de Urgencia ideclaró a Fidel y a Benavides absueltos de los cargos; Fidel, al salir del tribunal, pronunció una frase que quedaría grabada en la memoria de los presentes: “Estas cosas había que decirlas, aun cuando nos fuera en ello la libertad”.

   La primera autodefensa de Fidel fue el antecedente directo de lo que sostendría el 16 de octubre de 1953 ante el Tribunal de Santiago de Cuba por los hechos del Moncada, cuando pronunció su inmortal alegato “La historia me absolverá”.

   El expediente de la causa 543, que se conserva en la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, ha sido restaurado y digitalizado por su valor excepcional; como reconoció Sánchez Lemus, “para nosotros es uno de los más valiosos”; este documento prueba que fue en Santa Clara, y no en Santiago de Cuba, donde Fidel Castro Ruz ensayó por primera vez el género de la autodefensa política que lo acompañaría el resto de su vida.

   En el año de su centenario, esta historia menos conocida de Fidel Castro Ruz cobra una relevancia especial, pues el joven abogado que defendió a los estudiantes en Cienfuegos y se convirtió en el líder de la Revolución Cubana, demostró desde sus primeras intervenciones que la justicia social y la lucha contra la corrupción serían los pilares de su pensamiento; su primera autodefensa no fue un simple caso judicial, fue el ensayo de un hombre que sabía que la verdadera defensa de un pueblo no se hace desde los códigos escritos, sino desde la denuncia valiente de las injusticias.


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