Matanzas, 31 ago (ACN) El estudiante necesita que yo le permita encontrar sus recursos, y eso es lo que trato de enseñarle a mis hijas, comenta Vanessa Herrera Álvaro, consagrada maestra en las escuelas de Arte en esta ciudad donde en el nuevo curso coincidirá con sus jimaguas en el reto de la enseñanza.
Inculcó la profesora de Canto Coral y entrenadora vocal en sus tres hijas el amor a la música, carreras en ese rumbo siguieron tanto la mayor, Lía Marina Betancourt Herrera, actualmente matriculada en la Academia Brass Alicante, como también las jimaguas Susana y Aitana Pimentel Herrera, que integran el claustro de la Escuela Profesional de Arte (EPA) de Matanzas.
Sobre lo que aconseja a sus muchachas comenta: la pedagogía es más difícil que la música; la interpretación es muy libre, y en cuanto a la enseñanza siempre les hablo de ponerse en la persona del estudiante, he visto mucho en mis años como maestra y he sufrido en carne propia creerse que el alumno es de uno o que uno es el alumno.
He aprendido con el paso de los años que lo mejor es tratar de encontrar en ellos las posibilidades que tienen, hay que ver qué les sale bien y después inyectar en pequeñas dosis lo demás para que se sientan fuertes en su crecimiento, para que la raíz sea la de la seguridad y la música no se convierta en una carga de trabajo, que tenga siempre su carácter lúdico y su belleza, insistió la profesora.
Asegura Aitana, la menor de las jimaguas de Vanessa, que siempre le gustó la enseñanza, desde que estudiaba en el Nivel Medio y el maestro Bienvenido le confiaba repasar a los estudiantes de los años que le sucedían.
En este curso Aitana será profesora de varias asignaturas, entre ellas Violín y Música de Cámara; para ella en el proceso educativo no pueden faltar nunca el amor y el respeto: Si no me esfuerzo los estudiantes no lo harán tampoco y me siento agradecida cuando me siguen, por eso es importante la disciplina conmigo misma.
Susana es pianista acompañante y directora de los coros de Nivel Medio, cuenta que cuando cambió de Chelo para Canto Coral le cambió la vida, y comenta con orgullo que el maestro José Antonio Méndez Valencia es una figura principal en la formación de sus hermanas y su mamá.
Empecé a trabajar en los coros a partir de mi graduación, me encantó desde el primer momento la dinámica con los adolescentes, son muy enérgicos, a veces cuesta un poco de trabajo maniobrar con ellos pero creo que lo primero es tener paciencia, hay que escucharlos, nunca tratar de ponerse por encima, tratarlos como iguales, los trato con el respeto que se merecen, creo que he tenido resultados y es bonito cuando te agradecen, opinó sobre la dinámica escolar.
Ante el nuevo curso a la profesora Vanessa, jefa de Departamento de Canto Coral, no le faltan incertidumbres por las carencias que existen, por ejemplo le preocupa que la especialidad no cuenta actualmente con un aula funcional en la EPA porque la que le corresponde presenta deterioro constructivo, pero en cuanto a motivaciones, espera con ánimo un evento muy importante al cual invitaron al coro Femenino.
Explicó que en locales alternativos trabajarán las cuatro instituciones corales que existen actualmente en la EPA: el Coro Selectivo con alumnos de la especialidad y algunos seleccionados, el Femenino y el Masculino que se derivan de esta agrupación primaria, y el coro de Instrumentistas que resume el grueso de los estudiantes de Música de la escuela.
Son agrupaciones enormes y no tengo donde trabajar, nos prestarán el salón de actos y otra aula pero creo que en esa última no cabremos, pero en cuanto a expectativas tenemos un evento muy importante al cual ha sido invitado por segunda vez el coro Femenino, la Semana de Música Sacra en La Habana, ponderó.
Esto para nosotros representa un enorme salto desde todo punto de vista, participan maestros de música que internacionalmente tienen muchísima importancia y que transforman todo el tema de la interpretación y la enseñanza, uno se actualiza, comparte con otras agrupaciones, cuando te invitan a un evento como ese te das cuenta que hay un nivel de trabajo, de exigencia, reconocido, y que intentamos mantener, valoró.
Más allá de las complejidades del contexto que no son ajenas a la educación en arte, Vanessa no renuncia a sus principios de enseñanza, los que han calado en sus hijas: siempre intento que por encima del proceso lectivo, del proceso cognoscitivo, los estudiantes no pierdan el gusto por la música, el gusto por compartir sus sensaciones interpretativas, esa es siempre mi expectativa mayor, y la siguiente es que sientan en algún momento la necesidad de enseñar, de transmitir lo que a ellos ha sido enseñado.