La Habana, 6 feb (ACN) Las medidas coercitivas del Gobierno de los Estados Unidos, como el bloqueo petrolero a Cuba, ratifica la importancia de mantener la prioridad en la transición energética del país hacia las fuentes renovables de energía.
Este jueves, ante la prensa, así lo ratificó Miguel Díaz-Canel, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en comparecencia especial que la Agencia Cubana de Noticias transmite íntegramente en varios despachos:
El mes de enero lo hemos dedicado a los plenos, a las estrategias en los territorios y a las estrategias nacionales, y una de las prioridades ha sido el programa energético del país, que comprende los temas de electricidad y comprende otros temas también energéticos que están asociados al tema del combustible, al uso de los combustibles, y hemos actualizado esa estrategia. Lo que pasa es que ya venía una estrategia, como tú mismo planteas, desde hace aproximadamente dos años, que tiene como un objetivo fundamental la transición energética, o sea, ir hacia fuentes renovables de energía y ser más independientes del uso de los combustibles fósiles.
La manera en que un grupo de medidas coercitivas del Gobierno de los Estados Unidos, en medio de esta situación, se ha orientado al bloqueo energético del país, nos ratifica la importancia de mantener esa prioridad en la transición energética del país hacia las fuentes renovables de energía.
Tal vez para poder contestar tu pregunta tengo que hablar de qué resultados tuvimos de la aplicación de esa estrategia el pasado año y en qué consiste la ratificación y actualización de esa estrategia en los momentos actuales, a la luz de los acontecimientos de estos días.
La situación fue tan compleja el año pasado que los discretos resultados, por decirlo de alguna manera, aunque hay uno de ellos que no es nada discreto, y lo explicaré, no permitieron ver la magnitud del impacto de lo que se logró el pasado año, que fue uno de los años que tuvimos más acoso, que tuvimos menos recursos financieros, que tuvimos menos combustible.
El pasado año nosotros recuperamos más de 900 megawatts en la fuente de generación distribuida del país. ¿Por qué no se ha visto ese impacto? Porque ha coincido haber incrementado capacidad de generación o recuperar capacidad de generación distribuida, pero no haber tenido, por todas las razones que conocemos, combustible para que eso...
Por ejemplo, nosotros llevamos cuatro semanas en cero de generación distribuida, que no podemos emplear más de mil 300 o mil 400 megawatts de potencia instalada en la generación distribuida en el horario pico para compensar los déficits. Saquen ustedes mismos la cuenta: si en el horario pico nos hemos estado moviendo en estos primeros días del año, en el primer mes y lo que ha transcurrido de febrero, entre mil 600, mil 800, mil 900 megawatts de déficit, a veces hemos llegado hasta los dos mil; si hubiéramos tenido incorporados, funcionando en ese horario mil 200, mil 300, mil 400 megawatts de generación distribuida, el pico se hubiera minimizado a 500 o 400 en un momento muy particular del pico y hubiéramos podido cerrar la mayoría de las noches después del pico y de las madrugadas. Pero fue un resultado, que no lo hemos podido aprovechar en su potencialidad por los problemas de combustible, pero que ahí está, ¡ahí está!
También recuperamos capacidades de generación térmica, que tiene que ver con todo el proceso que se ha potenciado de reparación y mantenimiento de las principales centrales termoeléctricas del país. El impacto no se ha visto porque hemos tenido déficits, déficits muy grandes. Pero fíjense que hemos mantenido un déficit, por ejemplo, en el pico este del que estamos hablando, teniendo funcionando solo en ese horario pico, sin generación distribuida, las termoeléctricas, las centrales termoeléctricas. Los déficits del pico se han mantenido más o menos iguales que en otro momento en que podíamos tener una parte de la generación distribuida, pero no teníamos lo que habíamos recuperado en generación térmica, y eso tampoco ha dejado ver el impacto.
Y la tercera dirección en la que trabajamos y donde creo que sí hay un resultado notable, que tal vez no se percibe tampoco, es en las inversiones que hicimos en ese año tan malo en materia de situación económica y financiera en fuentes renovables de energía.
Nosotros el año pasado realizamos una inversión e instalamos más de mil megawatts de generación eléctrica con parques fotovoltaicos: alrededor de 49 parques fotovoltaicos instalamos en el país. Por lo tanto, antes del año 2025 la penetración, o digamos, el porciento que aportaban las fuentes renovables de energía en la generación eléctrica del país era solo del 3 por ciento (%), y con esa inversión en ese año, en un solo año, saltamos del 3 % al 10 % de generación, significa que crecimos un 7 %.
Y ustedes me preguntarán o la población se preguntará, ¿dónde está esa energía? Bueno, imagínense que si de día no hemos tenido generación distribuida y si de día nada más que hemos podido contar con las termoeléctricas, algunas de ellas en reparación o en mantenimiento, ¿por qué en el día no hemos tenido los picos de déficits que tenemos en la noche? Bueno, sencillamente porque esos mil megawatts de parques fotovoltaicos están generando como promedio, diariamente, en las horas del día en que funcionan, el 38 % de la energía que el país consume en esos momentos, y nos han podido mantener un nivel de déficit controlable, manejable en los horarios del día.
Vamos a verlo de otra manera. Si no hubiéramos contado con esos mil megawatts en el día, hubiéramos contado con menos de mil megawatts de generación, estuviéramos generando alrededor de novecientos y tantos megawatts en el día; y un sistema electroenergético como el nuestro, con 900 megawatts de generación, con más de mil 200, mil 300 megawatts de déficit sostenidos en el día, porque, fíjense, hoy tenemos una diferencia en el déficit en el día y en la noche. Si no hubiéramos tenido esos parques fotovoltaicos, el déficit que hoy tenemos por las noches hubiera sido durante todo el día. ¿Qué hubiera pasado? El país hubiera estado viviendo sistemáticamente de blackout en blackout. O sea, constantemente el sistema estaría inestable, se hubiera producido el apagón total, nos hubiéramos vuelto a recuperar y en dos o tres días volvíamos a la inestabilidad, y eso no ocurrió.
Ahora, Arleen me preguntaba los otros días, ¿y por qué hay una percepción, sobre todo en La Habana, de que han aumentado los apagones en el horario del día? Hay ocasiones en que sí han aumentado, y hay ocasiones en que cuando confluyen ya más problemas, combustibles, roturas, el sol más débil, se nos complican más las cosas.
Cuando uno analiza los déficits que hemos mantenido en el día, antes de enero y en enero y febrero, los déficits en el día son más o menos iguales. Lo que pasa es que nosotros hasta el año 2025 trabajamos con un concepto de priorizar la generación eléctrica en el día a la población, pero teníamos parada la economía, teníamos paradas las industrias, las actividades agrícolas, el riego; teníamos paradas las principales fábricas, los principales centros exportadores, los principales centros de producción de bienes para la población.
También haciendo un análisis realista de las condiciones del país, dijimos: hay que poner un poco de energía en este año en la economía en el día. Sabiendo que es a costa de afectar la población, pero es que también la población recibe lo que produzcamos en la economía y, si la economía no produce, entonces nos complicamos más y el impacto de los problemas energéticos es mayor en la vida de las cubanas y los cubanos.
Entonces, con ese concepto, el déficit se ha mantenido igual, lo hemos podido sostener a partir de esa inversión, pero una parte de esa energía la estamos dedicando a la economía, y así hemos logrado en los horarios del día priorizar los riegos eléctricos; el riego, por ejemplo, de las hectáreas de arroz que estamos sembrando, porque este año queremos lograr 200 mil hectáreas de arroz, que nos implicaría una producción con la cual empezaríamos a cubrir alrededor del 30 % al 40 % del arroz que consumimos en la canasta normada y que hoy se importa, y sería un primer paso para en dos o tres años alcanzar el autoabastecimiento de arroz con producción nacional y no tener que importar arroz en el país.
Hemos podido darle energía a un grupo de entidades que generan exportaciones; hemos podido dar energía a entidades que sustituyen importaciones; hemos podido darle la energía que necesita el tabaco, que es un rubro de exportación importantísimo hoy, para el riego y para las inversiones que se han hecho.
Ahora, como ya todas las provincias tenían afectaciones para equilibrar eso en el país, ¿dónde se siente más? En La Habana, en la capital, porque es la que tenía más capacidad de entregar una parte, de pedir una parte de esa energía para poder potenciar la economía. Y es por eso que puede existir existe, de hecho– una apreciación de que hay más déficit. El déficit no, lo que pasa es que hay más déficit en la población porque hemos priorizado la economía.
Yo digo, ¿estamos equivocados en ese concepto o no es también una manera de poder dedicar una parte de todo ese esfuerzo inversionista a que la economía avance? Y con ese concepto hemos estado trabajando.
Entonces, hasta aquí te he hablado de los resultados del año pasado y lo que han significado en la situación electroenergética actual.
Ahora, qué hemos planteado, ya no solo para electricidad, lo hemos planteado como un concepto para la situación energética del país, porque de estas presiones, de esta situación que estamos viviendo, y lo hago desde un enfoque no idealista, lo hago desde un enfoque racional, optimista, pero también realista, esto hay que aprovecharlo como una oportunidad y terminar de comprender que el país tiene que ser capaz de sostenerse energéticamente con las fuentes de energía que nosotros poseemos: con nuestro crudo nacional pesado; con las fuentes renovables de energía: tenemos aire, tenemos agua, tenemos sol, tenemos biomasa, podemos generar biogás, y ese concepto entonces aplicarlo a la generación eléctrica. Y ese es un concepto que actualiza lo que estamos planteando en el tema del plan energético y, en particular, en lo relacionado con la electricidad.
Por supuesto, no se logra exacto, pero imagínense si no hubiéramos tenido los mil megawatts. Si tuvimos mil megawatts el año pasado y aspiramos a tener una cifra cercana a eso este año, entonces ya estaríamos llegando a niveles por encima del 15 % o cercanos al 20 % de generación eléctrica con fuentes renovables. Y el país en el Modelo Económico y Social 2030 lo que se proponía era llegar a un 25 % en el 2030; estaríamos llegando antes del año 2030 a eso.
Ahora, ¿qué estamos haciendo, qué otras acciones se están contemplando en ese ya programa actualizado? La continuidad del programa y el mantenimiento de las centrales termoeléctricas, porque nosotros no podemos prescindir de inmediato de la base termoenergética, porque, además, en esa base termoenergética podemos generar con crudo nacional, sin dependencia de importaciones de combustible.
Continuar el programa de incremento de las fuentes renovables de energía. Ahora cuando cierre febrero tendremos 98 megawatts más en parques fotovoltaicos instalados; cuando cierre marzo le habremos incorporado 58 megawatts más en marzo, y así iremos todos los meses del año incorporando más megawatts como lo hicimos el pasado año.
Estamos en inversiones que ya no solo incrementan la generación con fuentes renovables de energía, sino que una parte de estas inversiones tienen fuentes renovables de energía con acumulación. Al ir a las fuentes renovables de energía con acumulación estamos garantizando estabilidad en frecuencia del sistema y, por otra parte, estamos creando capacidades de, con la energía fotovoltaica que se acumula durante el día, tener capacidad de generación por la noche, y eso nos hace totalmente independientes del uso de los combustibles fósiles.
Se están instalando cinco mil sistemas fotovoltaicos, digamos, domésticos, familiares, en viviendas, de dos kilowatts cada uno, en las viviendas que en el país no estaban electrificadas porque eran viviendas aisladas y donde llevar la electricidad tendría una inversión tremenda en cables, transformadores, postes, en lugares de difícil acceso. Cuando logremos esto estaríamos completando la electrificación de un ciento por ciento del país, o sea, la posibilidad de que todo el mundo tenga electricidad, ya lo otro depende de lo que generemos; pero esas viviendas que no tenían electricidad, van a empezar a tener electricidad estable, porque tienen acumulación también y van a poder disfrutar de lo que nunca han podido disfrutar.
Y nos alcanza para las viviendas que nos faltaban y también para un grupo de viviendas que estaban en sistemas donde la energía que se les suministraba era en el día pocas horas porque dependían de plantas de combustible, de plantas eléctricas, o de hidroeléctricas que dependían del caudal de agua que existiera o de determinadas conexiones muy malas. Por lo tanto, mejoramos cinco mil viviendas en ese concepto.
Por otra parte, estamos ya instalando cinco mil módulos fotovoltaicos más en centros vitales para dar servicios a la población. Fíjense, todo eso lo estamos haciendo en medio de esta circunstancia, en medio de este momento, y le aporta a esa transición energética.
Por ejemplo, 161 hogares maternos en el país van a ser beneficiados con estos módulos. Se puede ir la corriente en esos lugares y los hogares maternos van a tener energía. Se han ubicado módulos de este tipo a niños –se les dice niños dependientes– que tienen enfermedades que necesitan tener energía en su casa todo el día; el año pasado se los instalamos a 161 niños y este año se los vamos a instalar a 121 más.
Hablé de 161 hogares maternos; 156 hogares de ancianos; 305 casas de abuelos; 556 policlínicos, que por lo menos el cuerpo de guardia y una parte importante van a tener estos sistemas; 336 sucursales bancarias. Ustedes saben que uno de los problemas hoy con los que choca la población cuando hay apagón es que no puede hacer operaciones bancarias, y la economía no funciona entonces tampoco desde el punto de vista financiero, con esto eso se resuelve; 349 oficinas comerciales de la UNE y de otros organismos donde las personas tienen que hacer trámites.
Aquí hemos hablado de casas abuelos, de policlínicos, de sucursales. Todo eso está diseminado por los 168 municipios de nuestro país. O sea, vamos a ese concepto y no nos detenemos, aspiramos a más.
Ahora, hay 10 mil sistemas fotovoltaicos más. Fíjense, hemos hablado, cinco mil y cinco mil son 10 mil. Ya esas son 10 mil viviendas o 10 mil instituciones que no necesitan conectarse al sistema electroenergético nacional.
Hay 10 mil sistemas fotovoltaicos que se están entregando con prioridad a personas que trabajan en el sistema educacional y en el sistema de salud: médicos, maestros, profesores, trabajadores de la salud, trabajadores de la educación, de la educación superior, que son dos sectores que le aportan mucho a la sociedad, que son dos sectores donde se trabaja con condiciones muy complejas. Con facilidades de pago, con créditos, pagos a largo plazo. Son 10 mil personas más, o 10 mil viviendas más, eso se multiplica por tres o cuatro de la familia, que mejoran con esto.
Hemos planteado incentivos para personas que comprando sistemas quieran cogenerar y aportarle al sistema electroenergético nacional, o quieran cogenerar y aportarle a una comunidad o aportarle a una cuadra o aportarle a un grupo de viviendas.
Hemos creado incentivos también para que en materia arancelaria, en materia de precios, en materia de formas de pago todo el que pueda adquirir un sistema fotovoltaico doméstico para incorporarlo a su casa lo pueda adquirir de la manera más viable posible, más expedita.
También este año está previsto la recuperación de capacidades de generación eólica, de transmisión eólica en algunos parques que tenemos ya en el país, pero que estaban con determinados problemas técnicos, y hay nuevas inversiones en energía eólica que se están desarrollando, sobre todo, en la zona de La Herradura, en Las Tunas.
Esto es todo un grupo de acciones que se contemplan en ese programa que se está actualizando y que nos va diciendo el camino al cual queremos llegar y por el camino que queremos transitar.
Y aquí, como expliqué ahorita, hay otro grupo de cosas que se están haciendo, de ayudas que vamos a recibir, de proyectos que se están gestionando que en la medida en que tengamos respuesta podrán ampliar todo esto que nos hemos proyectado.
Ahora, el país el año pasado adquirió una capacidad de formación en las fuerzas que construyen, operan e instalan la tecnología de los parques fotovoltaicos. Si cuando empezamos los primeros parques nos demorábamos alrededor de tres meses para hacerlos, ya los últimos parques los hacíamos en 45 días; o sea que ya hay un personal capacitado para continuar estas inversiones en Cuba, incluso para dar servicio a otros países que necesitaran una colaboración en este sentido.
Se han incorporado entonces nuevas tecnologías, se han hecho transferencias tecnológicas, se van haciendo desarrollos. Un grupo de científicos, liderado sobre todo por la doctora Lídice, de la Universidad de La Habana, ha estado muy pendiente de la manera en que estas inversiones había que hacerlas, o sea que todo este programa ha contado con el enfoque de ciencia e innovación, fue un tema que se llevó y se discutió en el Consejo Nacional de Innovación el pasado año y que ya hoy es una realidad, y que ha tenido este impacto y este efecto que les he explicado.
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