La Habana, 13 ene (ACN) Ana María del Risco Rodríguez, investigadora del Centro de Estudios de Desarrollo Local y profesora adjunta de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, defiende el papel de la comunicación como ciencia para el cambio social.
La Doctora fundamentó su afirmación en el estudio titulado “La integración de los procesos de comunicación en el ciclo de vida de los proyectos de desarrollo: casos de estudio cubanos”, investigación que respalda su categoría científica.
Su propuesta adaptó metodologías internacionales —procedentes de Europa, Canadá y Estados Unidos— al contexto cubano, mediante un reajuste del ciclo de vida de los proyectos.
Según la estudiosa el modelo plantea cinco fases: inicio, identificación, diseño y planificación, ejecución y cierre, cada una con componentes comunicativos que fortalecen la gobernanza y la participación.
El inicio, por ejemplo, casi nunca se considera una fase, pero es ahí donde se conforma el grupo gestor, se definen asesores y se establecen responsabilidades, esa etapa es clave para la gobernanza comunicativa del proyecto, explicó Del Risco Rodríguez.
Subrayó que otro aporte significativo es la integración de la comunicación organizacional, que actúa en la gestión interna del proyecto, y la comunicación para el desarrollo, que se vincula con beneficiarios y actores externos.
Asimismo, el modelo dialoga con disciplinas como la sociología y las ciencias de la información, al incorporar procesos de participación social y repositorios que garantizan la sostenibilidad comunicativa en la fase de cierre.
En relación con la Ley de Comunicación, la investigadora señaló que su propuesta contribuye a pensar cómo debe ejecutarse la comunicación a instancia de comunidades y municipios, para fortalecer la dimensión local y la participación ciudadana, cuyo mayor aporte social es la participación y la visibilización de voces que han sido excluidas, subrayó.
La experta complementó que “muchos fracasos se deben a que la comunicación se ha visto como un acompañante y no como el eje estructurante, sin procesos comunicativos sólidos, no hay sostenibilidad ni apropiación real por parte de los beneficiarios”, afirmó.
Acotó que “el verdadero desafío es comprender que la comunicación no es un instrumento accesorio, sino la base que estructura y sostiene el éxito de los proyectos, debemos empezar a verla como una ciencia de cambio social, porque es la que nos permitirá alcanzar la transformación que estamos buscando”.
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