Matanzas, 19 jun (ACN) Soy consciente de que cada gota de reactivo y cada minuto de mi tiempo deben honrar el esfuerzo de un país que garantiza mi educación gratuita y de calidad, sostuvo hoy Samantha García, a solo días de convertirse en Licenciada en Ingeniería Química en la Universidad de Matanzas.
Esta mañana, tras defender una tesis, sinónimo de esfuerzo ante las madrugadas de estudio e incertidumbre y resultado de los sacrificios de ser universitario, cuando la mayor de las Antillas vive el impacto de un bloqueo recrudecido impuesto por los Estados Unidos, Samantha agradeció la oportunidad de crecer en el calor de la casa de altos estudios.
Siento una deuda moral que pagaré con trabajo, ética y amor por lo que hago, porque en estos momentos de tantos desafíos económicos, ser profesional en Cuba es un acto de rebeldía y de amor a la patria, refirió García acerca del compromiso de los futuros profesionales con la Revolución.
Las clases de nuestros profesores y las prácticas en empresas me inculcaron que el relevo no es un concepto abstracto, sino que significa poner el conocimiento al servicio de la soberanía alimentaria, energética y tecnológica de nuestro país, refirió.
Despedirse del campus, de los momentos vividos como miembro de la Federación Estudiantil Universitaria, supone para la joven una mezcla de gratitud infinita y compromiso profundo con aquellos que contribuyeron desde el amor a su desarrollo personal y profesional.
Hoy, a punto de graduarme, siento una nostalgia enorme porque la universidad se convirtió en mi segunda casa, siento esperanza activa, no ingenua, sino firme, sé que me enfrentaré a un país con limitaciones, pero también tengo la certeza de que la universidad me formó para ser resiliente, creativa y solidaria, finalizó la militante de la Unión de Jóvenes Comunistas.
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